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Apuntes pedagógicos

Por el bien de nuestra educación

Alfonso Torres Hernández

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El próximo 1 de julio los mexicanos tomaremos una decisión que involucra distintos aspectos de nuestra vida, entre ellos, el que tiene que ver con la educación. Los proyectos políticos de los candidatos presidenciales se configuran de distinta manera y le ofrecen a la educación distinta prioridad. De manera particular, pienso que la educación se constituye como un dispositivo de desarrollo que no ha sido lo suficientemente atendido en las políticas públicas anteriores. La política educativa implementada en los últimos años ha estado distante de la realidad social que se vive y parece ser utilizada para el mantenimiento de statu quo e intereses superiores de orden político o bien, a intereses de la iniciativa privada.

¿Qué educación es la que necesita México en estos tiempos? Un México tan diverso, con marcadas diferencias culturales, sociales y económicas. Un México tan dividido políticamente. Un México tan lastimado por las políticas neoliberales. Un México donde la condición de vida está sumamente deteriorada.

Por el bien de nuestra educación, creo entonces que la educación debe dejar de ser parte de un discurso político hueco y sin sentido, para ser parte de una política pública con sentido social donde ocupe un lugar prioritario para el desarrollo, con un financiamiento que le permita la implementación de estrategias puntuales en la atención de temas prioritarios.

Por el bien de nuestra educación, es necesario la evaluación de las políticas educativas implementadas en años recientes para valorar lo que tenga que permanecer, lo que se tenga que fortalecer y lo que se tenga que eliminar. La evaluación de políticas es una pauta para la construcción de diagnósticos situacionales que permita delinear con mayor certeza estrategias y acciones que beneficien los procesos educativos. La evaluación de políticas educativas proporcionara elementos para valorar los alcances de la lógica económica que impulsaron el planeamiento y administración educativa de los ý últimos años, alejándose del desarrollo humano sostenible con equidad social.

Por el bien de nuestra educación, es pertinente la construcción de un nuevo discurso educativo que recupere el valor de lo que se hace en la escuela y el aula. Un discurso que recupere la solidaridad, la convivencia humana, la responsabilidad social, la formación ciudadana, lo ético, la equidad y el espíritu de colectividad como principios de una política de desarrollo social sostenible. Un discurso que erradique la cuestión competitiva, la lógica eficientista y de productividad, el clientelismo y consumismo, así como el énfasis en los resultados inmediatistas y utilitarios que han llevado a nuestra educación a un ámbito de desigualdad y de exclusión social.

Por el bien de nuestra educación, es urgente una revisión a la administración pública de la educación. El financiamiento educativo debe ser claro en lo que respecta al gasto e inversión. La estructura burocrática del sistema educativo debe ser evaluada para hacerla menos costosa y más pertinente a la atención de lo educativo. La asignación presupuestal a la SEP, a las entidades federativas y al SNTE debe ser auditada con la finalidad de identificar desvíos a proyectos ajenos a lo educativo.

Por el bien de nuestra educación, las Cámaras de Diputados y Senadores deben iniciar un análisis y discusión seria sobre el tema educativo que contemple la modificación y mejora de las leyes educativas para hacerlas más pertinentes a la realidad social y en un marco de participación sustantiva de distintos actores, particularmente de los maestros y trabajadores de la educación. Una reforma legislativa que tenga como ejes rectores el aprendizaje, la enseñanza, lo pedagógico, la investigación, el desarrollo humano y la equidad social.

Por el bien de nuestra educación, es momento de pensar en México. Es momento de pensar en la democracia como forma de vida. En el respeto a los derechos humanos y en la defensa del medio ambiente. Es momento de pensar en una mejor calidad de vida. Es momento de pensar en un proyecto educativo más humanista y que responda a las necesidades sociales que tenemos. De nuestra capacidad de pensar por nuestro México y de la educación que queremos, dependerá nuestro futuro cercano. Hoy estamos en la posibilidad de hacerlo, de contribuir a que nuestra educación mejore y el inicio de ello es pensar en el proyecto de política pública al que nos adherimos. La decisión es responsabilidad nuestra.

torresama@yahoo.com.mx

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