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Domingo , 21.10.2018 / 23:36 Hoy

Apuntes pedagógicos

La UPN y sus unidades: los olvidos de la política

Alfonso Torres Hernández

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La Universidad Pedagógica Nacional (UPN) al igual que otras instituciones educativas, se encuentra, frente al desafío de responder a los cambios que genera la dinámica del nuevo contexto. Los cambios le imponen la necesidad de una transformación que le permita responder a la creciente demanda de una formación de profesionales de la educación con calidad, pertinente ante los requerimientos de la sociedad, así como también orientada a subsanar las carencias e inequidades que se presentan. En sus años de existencia, la UPN ha enfrentado el reto de replantear sus procesos de gestión y organización, así como su oferta educativa, sus tareas de investigación y de difusión. Se reconoce hoy en día, como una institución capaz de responder a los requerimientos de formación de profesionales de la educación y constituirse como una alternativa viable a generar conocimiento para resolver las problemáticas educativas en el país.

Desde su creación en agosto de 1978, la Universidad Pedagógica Nacional ha cumplido su compromiso nacional preparando profesionales de la educación que puedan hacer frente con responsabilidad, eficacia y profesionalismo a las demandas educativas del país. Conforme a su Decreto de Creación, las actividades que para ello ha realizado son docencia de nivel superior, investigación científica y difusión de conocimientos relacionados con la educación y la cultura en general. Se forman así profesionales aptos para un trabajo interdisciplinario, colectivo y reflexivo con capacidad para analizar el proceso educativo nacional. La UPN ha operado mediante los sistemas escolarizado y de educación a distancia su oferta de licenciaturas y posgrado. En 1979, con la creación del Sistema de Educación a Distancia (SEAD), a través de sus 74 unidades distribuidas en todo el país tuvo la oportunidad de tener presencia nacional. Hoy en día son 77 Unidades UPN, entre ellas la Unidad Ajusco, donde está ubicada Rectoría.

Catorce años después de la creación de la UPN, las Unidades UPN en las entidades federativas, fueron descentralizadas administrativamente de la Unidad Ajusco, a excepción de las Unidades UPN del Distrito Federal. Con la descentralización educativa, las Unidades UPN quedaron en la indefinición jurídica, lo que ha representado desventajas por la carencia de personalidad jurídica y patrimonio propios, con las implicaciones y limitantes que de tales circunstancias se derivan como es la relativa autonomía de gestión, orientada a cumplir los propósitos de la dependencia que jerárquicamente le corresponde, presupuesto insuficiente y en consecuencia sin techo financiero propio. De 1992 a la fecha sólo las unidades de Durango, Sonora y Chihuahua han logrado una definición jurídica propia. El resto de las Unidades UPN, han desarrollado esfuerzos conjuntos y de manera particular para transitar hacia una condición similar, sin embargo, las prioridades de la política educativa nacional no han considerado relevante e importante el tema. Lo anterior impacta en las decisiones de política en las entidades federativas, las cuales no han favorecido que las Unidades UPN transiten hacia mejores condiciones.

La definición de su figura jurídica permitirá a las Unidades UPN establecer nuevos y mejores mecanismos para impulsar la investigación e innovación educativa en distintos ámbitos, así como generar sistemas renovados de evaluación y de información, para apoyar la toma de decisiones; y la creación de instancias para fortalecer el desarrollo de una cultura de planeación y la capacidad de una gestión moderna y eficiente. Por otra parte, la condición institucional y jurídica de las Unidades UPN la imposibilitan a la generación y/o modificación de normatividad de forma directa, en tanto que no están facultada para ello.

En el contexto actual de reforma educativa, en el cual se analiza y debate sobre la instalación de un nuevo modelo educativo y currículum para la educación obligatoria, las Unidades UPN no figuran como uno de los elementos centrales de esta política. Frente a su carácter y personalidad de instituciones de educación superior, la Secretaría de Educación Pública las ha considerado únicamente como una instancia coadyuvante en la actualización y/o capacitación docente. La escasa y corta mirada de quienes definen las políticas educativas, no perciben ni visualizan el potencial de las Unidades UPN para la formación de profesionales de la educación, entre ellos los docentes, a través de programas educativos sólidos y de calidad (licenciaturas y posgrados), que verdaderamente apoyen a los distintos actores (docentes, directivos, supervisores, asesores técnico pedagógicos, funcionarios, mandos medios) a mejorar su prácticas y procesos. Lo anterior, fortalecido con los aportes de la investigación educativa y la difusión y divulgación del conocimiento.

Las Unidades UPN, están preparadas para ello, pero requieren del apoyo institucional decidido en materia de financiamiento, en su definición jurídica y en la atención a sus problemáticas laborales. Un apoyo que la propia Secretaría de Educación Pública y los Gobiernos estatales les han negado. Hoy, a 38 de existencia, la UPN y sus Unidades merecen, por su contribución a la educación del país, un trato digno de verdaderas instituciones de educación superior.

torresama@yahoo.com.mx

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