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Viernes , 14.12.2018 / 08:01 Hoy

Apuntes pedagógicos

La UPN: 39 años

Alfonso Torres Hernández

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La Universidad Pedagógica Nacional nace en 1978 en un contexto sociopolítico en el que se buscaba la revalorización social del maestro. Dar sentido a las demandas de mayor reconocimiento profesional, mejora económica y resignificar la función magisterial, expresaban esa intención planteada inicialmente por el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), a través de su corriente política corporativa Vanguardia Revolucionaria, y retomadas por el Partido revolucionario Institucional (PRI) en el proceso de sucesión presidencial a mediados de los años setenta.

Yuri Jiménez (2003) nos dice que durante los inicios del gobierno de José López Portillo, se realizan intensas negociaciones y confrontaciones entre las burocracias educativa y sindical para la definición del proyecto de la futura Universidad, en las que se aprecia que Vanguardia Revolucionaria pretende con su proyecto corporativo, construir la Universidad del SNTE más que la Universidad del magisterio; finalmente, el 25 de agosto de 1978, José López Portillo firma el decreto presidencial de creación de la UPN, que se pública en 29 de agosto en el Diario Oficial; con ello se funda la Universidad legalmente, con base en la imposición del proyecto “elitista” elaborado por la tecnocracia de la SEP sin considerar el proyecto corporativo de Vanguardia Revolucionaria.

La creación de la UPN dio origen a una gran agitación en el magisterio nacional, debido a que no inicio con un proyecto fundamentado en la investigación de la realidad educativa, que sustentara su implementación. En estas circunstancias, la UPN nació carente de infraestructura adecuada, de una planeación previa y de una estructura curricular que satisficiera las necesidades magisteriales (Castillo, 2006).

Por otra parte, el nacimiento de la UPN generó una serie de pugnas entre la burocracia alta de la SEP y el SNTE, particularmente en la definición del proyecto político-académico de la Universidad, además de lo referente a su organización, operación y control. El mismo 29 de agosto de 1978, la SEP da a conocer los objetivos de la UPN, presenta al primer Rector de la Universidad, el profesor normalista Moisés Jiménez Alarcón (agosto 1978-julio de 1980) así como a los principales funcionarios de la misma, ninguno identificado con la dirigencia sindical, con lo que se deja fuera a los órganos de poder del SNTE (Jiménez, 2003).

La inconformidad del SNTE ante el proyecto de Universidad establecido por la SEP, los llevó a hacer una serie de manifestaciones que tuvo sus frutos cuando las autoridades de la SEP y UPN aceptan una fusión parcial entre ambos proyectos (elitista y corporativo masivo). Ello explica la creación del Sistema de educación a Distancia (SEAD) con 64 Unidades UPN distribuidas en todas las entidades federativas. En esta condición y contexto, el SNTE tuvo la oportunidad de insertar cuadros directivos y de académicos en varias de ellas con los que aseguraba cierta extensión de su poder corporativo.

A 39 años de su creación, la UPN ha cumplido con su compromiso nacional preparando profesionales de la educación que puedan hacer frente con responsabilidad, eficacia y profesionalismo a las demandas educativas del país. Para ello, como la mandata su decreto de creación, desarrolla las funciones sustantivas de docencia de nivel superior, investigación científica y difusión de conocimientos relacionados con la educación y la cultura en general. Formando así profesionales aptos para un trabajo interdisciplinario, colectivo y reflexivo con capacidad para analizar el proceso educativo nacional.

Hoy en día, en el contexto educativo, complejo y complicado, al que nos han llevado las reformas en materia educativa, la UPN tiene que redefinir su rumbo y tarea institucional, desde su transferencia administrativa a los gobiernos de las entidades en 1992, las Unidades UPN han transitado institucionalmente en espacios que limitan su desarrollo como institución de educación superior. En este sentido, las reformas últimas las colocan en una posición periférica para la formación de profesionales de la educación.

La redefinición de su rumbo y tarea institucional encomendada requiere de tener presente el devenir histórico de la UPN y obliga a las autoridades y personal académico y no docente de la propia Universidad a generar espacios para la reflexión, análisis y generación de propuestas que permita la atención inmediata de problemáticas añejas y emergentes en el orden de gestión, infraestructura, financiamiento, laboral y académico. Con ello es posible presentar a la SEP un diagnóstico y prospectiva certera de la situación de la UPN para la generación, establecimiento e implementación de políticas que fortalezcan institucionalmente a la UPN y sus Unidades en el país, particularmente en los ámbitos de su definición jurídica, financiamiento, laboral y proyecto académico. La concreción de políticas educativas en esta línea dará mayor sentido al lema de la UPN: EDUCAR PARA TRANSFORMAR.

torresama@yahoo.com.mx

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