• Regístrate
Estás leyendo: El SNTE ¿hacia dónde?
Comparte esta noticia
Jueves , 16.08.2018 / 07:56 Hoy

Apuntes pedagógicos

El SNTE ¿hacia dónde?

Alfonso Torres Hernández

Publicidad
Publicidad

El Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) vive nuevamente un momento coyuntural relacionado con la eterna lucha por el poder. Una lucha en la que no se percibe de ningún lado, un proyecto sindical de reinvindicación de mejores condiciones laborales para sus agremiados y de claridad en el posicionamiento ideológico-político cercano a lo que le dio origen, es decir, la educación al servicio del pueblo.

En 2013, con la reforma constitucional en materia educativa, el SNTE refrendó su naturaleza corporativa hacia las políticas del gobierno en turno, condición que ha traído un sigiloso y gradual golpeteo a las condiciones laborales, particularmente de los maestros. La referencia al SNTE es acotada a las dirigencias nacionales y seccionales en las entidades federativas, así como sus estructuras internas cooptadas (delegaciones sindicales y representaciones de centro de trabajo). El papel tan patético que ha jugado el SNTE en los últimos años en relación a la reforma administrativa y laboral en educación, ha llevado a percibirlo como una figura gris y de aparador en el contexto de diseño e implementación de la política educativa. Un papel de comparsa al servicio del poder y una figura de cuestionable legitimidad que no logra erradicar las prácticas charriles.

Ni los institucionales que hoy dirigen al SNTE ni los elbistas que intentan retomar el poder son la mejor opción para pensar en un SNTE democrático y progresista. Los maestros y demás trabajadores de la educación requieren debatir y analizar el origen, trayecto histórico y prospectiva de un sindicato que le urge tomar nuevos rumbos. Abandonar el corporativismo es un imperativo urgente. No se puede pensar en un sindicato anclado a las decisiones de las cúpulas gubernamentales que generalmente van en dirección contraria a la mejora de las condiciones laborales. Rupturar la relación corporativa que el SNTE tiene con el Estado implica que se defina con claridad la postura de los trabajadores de la educación y asumir la construcción de un nuevo orden sindical.

Es pertinente reconocer que el SNTE se encuentra erosionado tanto ideológica como políticamente debido al abandono de la lucha por la defensa de los derechos laborales y por los actos de corrupción interna, sumado al debilitamiento como actor político y la incertidumbre de legitimidad que siempre lo ha acompañado. Aún así, el gobierno en turno se apoya en esta vieja estructura corporativa para concretar sus políticas de orden neoliberal.

Ante este panorama político-sindical, es necesario que los trabajadores de la educación marquen el rumbo que ha de seguir su organización sindical, particularmente bajo la premisa de una reorganización interna sólida y una democratización en sus prácticas y proyecto. Lo anterior permite generar un sentido de beneficio mutuo y un clima de confianza laboral, es decir, una democracia participativa donde los trabajadores de la educación encuentran relevancia y sentido de pertenencia a su organización sindical.

La agenda de una reorganización debe contemplar, entre otros puntos, lo siguiente:

• La identificación de nuevas demandas laborales, apegadas al contexto histórico-social y político actual.

• Pensar las condiciones laborales como posibilidad de articulación con otros sectores de la población.

• Participación activa en la construcción de propuestas referidas a las reformas laboral y fiscal.

• Constituirse desde los centros de trabajo en sujetos colectivos y políticos para hacer frente a los desafíos que les impone la política neoliberal.

• La concertación debe percibirse como una vía para la democratización y de ruptura con el corporativismo, además de ser un dispositivo para que la base de trabajadores consense decisiones.

• Reconocimiento de la pluralidad política. El voto corporativo en cualquiera de sus facetas es sin duda un estancamiento en la construcción de un nuevo orden sindical.

El SNTE necesita avizorar nuevos rumbos. En el año de elección presidencial, el debilitamiento político del SNTE es notorio. La balcanización a que se sometió desde 1992 y refrendada en 2013, son indicadores para pensar en una reconstrucción sindical necesaria y en la cual, solo los trabajadores de la educación tenemos la palabra y la acción, si es que no queremos vernos inmersos en una crisis laboral más profunda que la que se vive actualmente.

torresama@yahoo.com.mx

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.