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Domingo , 27.05.2018 / 07:10 Hoy

Apuntes pedagógicos

El poder en la supervisión escolar

Alfonso Torres Hernández

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Los estudios que se han realizado sobre la supervisión escolar, si bien han centrado su atención en diferentes núcleos, la categoría de poder emerge como un dispositivo que posibilita la explicación de lo que sucede al interior de esta organización. El uso del poder, para el mantenimiento del orden institucional en una zona escolar, se percibe cuando el supervisor, mediante diversas estrategias trata de empatar los intereses individuales, con los de la institución, de tal manera que el conflicto no aparezca. El conflicto es considerado aberrante y potencialmente desestabilizador para el sistema. De esta manera, las zonas escolares funcionan mejor si están bajo el control y dirección de supervisores con visión burocrática.

En un sistema de supervisión con estas características, el poder administrativo impuesto es utilizado para beneficiar a unos, a expensas de otros, se imponen sistemas de control y vigilancia y se elimina el conflicto. Esto garantiza la conservación del orden en la organización. Sin embargo, es posible reconocer, que el orden se negocia permanentemente y que la lucha por cambiarlo se deriva de los distintos actores, que poseen significados diferentes respecto a lo educativo y lo que les corresponde.

Desde una perspectiva política, el poder procede de las alianzas dominantes más que de la autoridad formal. En este sentido, en la percepción que se tiene de la supervisión escolar, se sigue concibiendo al poder como un sistema de autoridad vertical, jerárquico, basado en los roles formales de la organización. Parece ser que el poder se constituye en un privilegio o atributo del supervisor, por la posición que ocupa, y las tareas que desarrolla (planificación, coordinación, gestión, supervisión, evaluación, control) se consideran como si tales competencias les pertenecieran de un modo exclusivo o bien como si el manejo que hace de los aspectos normativos pudiera explicarse con independencia del contexto y de los actores.

Teóricos de la organización como Crozier, Etkin y Uriz, distinguen entre el poder y el control en las organizaciones. El poder es entendido como la habilidad para lograr un objetivo, incluso venciendo la resistencia de otros, o la habilidad para lograr los resultados deseados donde existe incertidumbre o disenso sobre una opción. El control es entendido simplemente como el acto de alcanzar un objetivo. Desde una perspectiva crítica de las organizaciones, la distinción entre poder y control empieza a ser borrosa porque, de acuerdo con los teóricos críticos, el poder se ejerce, a menudo, a través de discretas formas de control, tal control se ejerce también a través de presiones personales y mediante el uso del lenguaje, las narraciones y los rituales. Por su parte, para Foucault, el poder es una fuerza y una relación, una relación de fuerzas. Esta simple definición ha modificado las perspectivas de análisis de lo social y de lo político. Al ser una relación, no hay posibilidad alguna de escapar del poder, el cuestionamiento de las relaciones de poder es una tarea política incesante.

El poder constituye a los sujetos. Los supervisores, en tanto sujetos, son constituidos por el poder. Es un ejercicio que desarrollan en toda relación, no sólo en sentido represivo, sino motivador, incitante, productivo; no sólo lo poseen, sino que lo ejercen.

En el campo educativo, en la zona escolar, no interesa quién lo ejerce, sino como se ejerce. El ejercicio del poder del supervisor escolar no será más que la capacidad de aceptar que desarrolla un conjunto de acciones para influir sobre las acciones de los otros. Por ello el poder no es esencialmente el ejercicio de la prohibición, sino el poder incita, seduce, induce, amplía o limita la acción de directores o docentes.

En este contexto, las relaciones de poder que se desarrollan en una zona escolar, están impregnadas de un devenir histórico-social que se hace presente en la actualidad y que busca determinar el futuro.

Las relaciones de poder aparecen en todos y cada uno de los ámbitos en los cuales se mueve el supervisor escolar; en los espacios de trabajo generando tensiones; en su espacio familiar, en sus relaciones personales. Están presentes en cualquier ámbito, ya sea público o privado, son una presencia constante siempre en juego, continuamente en movimiento. El poder es lo que pulsa toda relación.

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