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Martes , 25.09.2018 / 19:15 Hoy

Apuntes pedagógicos

Educación y libertad

Alfonso Torres Hernández

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Solana, Cardiel y Bolaños (1981) nos refieren que "la conquista española destruyó nuestros Estados indígenas y para lograrlo impuso una nueva educación, aunque está no respondió cabalmente a la política del Estado Español, sino a los intereses de la Iglesia católica, cuyos miembros ya pertenecían al clero secular o al clero regular, tomaron en sus manos la tarea de educar, primero a los naturales, y más tarde a los mestizos, con el propósitos fundamental de convertirlos a la religión cristiana, por lo que la educación colonial, principalmente la de los primeros años de la dominación española, asumió el carácter de una verdadera cruzada religiosa".

Por su parte, Isidro Castillo (2007) nos refiere que "la revolución de independencia vino a demostrar que el bienestar general ha de asentarse en la educación del pueblo, cuyo poder queda incrementado por la acción de esta. Además como ya la habían puesto en relieve los pensadores, legisladores y estadistas, era preciso educar al pueblo para capacitarlo en la participación que habrían de tener en las tareas de un estado independiente. Sobre estas ideas, de carácter general, un grupo de escritores, terminaba la guerra de Independencia, formula una serie de pensamientos, todos ellos encaminados a hacer viables aquellos ideales educativos, iniciándose desde entonces la doctrina americana sobre la educación democrática.

En este contexto, destacaron por sus ideas grandes pensadores como José María Luis Mora, Lucas Alamán, Lorenzo de Zavala, Fray Servando Teresa de Mier, Carlos Bustamante, Mariano Otero y Ramos Arizpe, entre otros. De todos ellos, José María Luis Mora se reconoce como la figura más destacada de este periodo histórico. Hombre de profundas convicciones liberales, combatió el poder político e ideológico del clero y luchó a favor de una reforma educativa para el país. Se convirtió en consejero del presidente Valentín Gómez Farías (1833-1835), con el que colaboró en cuestiones de Educación Pública.

José María Luis Mora fue partidario de la enseñanza laica, intentó desligar la educación del clero, y se distinguió por su empeño en lograr el acceso universal a la educación. Mora consideraba que los métodos de enseñanza podían transformar la conciencia cívica de las futuras generaciones. Todo ello lo enfrentó a los conservadores, que se oponían a sus ideas renovadoras. Con todo, pudo formular un plan de estudios vanguardista y crear el Colegio de Ideología, que pretendía reorientar de modo racional la mentalidad mexicana. Por ello, si deseamos entender el siglo XIX en sus propios términos debemos hacer hincapié en Mora, no solo fue el más significativo portavoz liberal, sino que su pensamiento comprendía la estructura y orientación predominante del liberalismo mexicano.

Mora reconoce que el antiguo régimen había descuidado la obra de la educación. El crecido analfabetismo, la indigencia de la enseñanza elemental, limitada a la instrucción del catecismo, la lectura y escritura, el difundido usos de castigos corporales, la precaria situación de los maestros, reclutados, no pocas veces, de entre sacristanes, chantres, bedeles, sepultureros, campaneros; revela a las clara la poca atingencia de la monarquía en estos problemas y explica las hondas preocupaciones de los hombres de la Independencia por remediar tal estado de cosas (Castillo, 2007).

En este sentido Mora, ponderaba que a fin de que la revolución política de la Independencia se consolidara debía ser acompañada de revoluciones mentales que se extendieran a toda la sociedad. Afirmaba que la educación podía ayudar también al individuo a encontrar las reglas que deben sujetar sus acciones y que al mismo tiempo que garantizan derechos también imponen obligaciones. Necesita algo más que la "luz natural" para "conocer que el bienestar de la comunidad redunda en beneficio propio". Para Mora la educación en México era parte de la "obra de generación" de la formación de un "espíritu público. Para pasar de un "duro despotismo" a un sistema republicano en el que los ciudadanos necesitan "todas las virtudes morales", es indispensable poseer un conocimiento de la ciencia social (Castillo, 2007).

torresama@yahoo.com.mx

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