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Sábado , 22.09.2018 / 08:38 Hoy

En Corto

Todo lo ve

Alejandro Maldonado

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Tomasa González no tuvo ningún problema cuando transfirió a su cuenta personal los primeros 100 dólares. Al percatarse de lo sencillo que era hacerlo, tomó otros 200 dólares. Al término de dos años, Tomasa había logrado trasladar, de los fondos de la compañía en que trabajaba, más de un millón de dólares en forma fraudulenta hacia su propia cuenta bancaria.

Lo interesante es que Tomasa era una empleada de confianza de la "Agencia de detectives Pinkerton" de California, especializada en la investigación de fraudes, estafas, robos y malversaciones, con más de 140 años de experiencia en el mercado. El eslogan de la empresa resultó para el caso, por demás embarazoso: "El ojo que nunca duerme".

Ni los equipos electrónicos más sofisticados de la empresa, ni los mejores detectives privados con los que cuenta, ni los controles internos, ni las normas de contratación de personal, funcionaron en el caso de Tomasa y, "El ojo que nunca duerme", por lo menos en esta ocasión, sí se durmió.

No hay equipo de seguridad y vigilancia completamente infalible, porque siempre dependerá para su adecuado funcionamiento de una persona; y los seres humanos somos poseedores de un corazón "malo y perverso más que todas las cosas", dispuestos de continuo a lo incorrecto, torcido e inmoral.

Ciertamente, hay un ojo que nunca duerme. Un ojo que vigila constantemente. Un ojo que, día y noche se pasea por toda la tierra; que todo lo penetra, todo lo ve, todo lo conoce y todo lo juzga, aún lo profundo del corazón. Es el ojo de Dios que tiene el registro completo de toda alma humana.

Nuestros pensamientos no escapan a su escrutinio. Nuestros hechos no pasan para él inadvertidos. Conoce a la perfección las intenciones de nuestro corazón. Nadie puede ocultarse de su mirada. Nadie se pierde de su vista: "Los caminos del hombre están ante los ojos de Jehová, y él considera todas sus veredas".

Podemos aparentar lo que sea ante los demás, pero Dios nos conoce; y a pesar de verlo todo, ha decidido amarnos. Dios podría condenarme, pero en vez de eso, oferta gratuitamente salvación, perdón y vida eterna mediante Jesucristo.

Dios nos ve. Y también ve lo que Jesús hizo por la humanidad al llevar nuestros pecados sobre sí mismo en la cruz.

Ve a Jesús. Es su triunfo. Él vive. Cree en él y serás salvo.

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