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Miércoles , 17.10.2018 / 21:07 Hoy

En Corto

Cáncer

Alejandro Maldonado

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"Un ejemplo de lo que ocurre cuando no se usa protector solar. Célula basal. La forma más leve de cáncer pero, igualmente, grave. Por favor, usen protector solar y háganse revisiones regulares".

El mensaje estuvo acompañado de una selfie que subió a su cuenta de Instagram, y llegó a cerca de cinco millones de seguidores. La fotografía muestra a Hugh Jackman, no con mirada fiera y manos llenas de indestructibles cuchillas de acero, sino con múltiples capas de gasa adhesiva en la nariz y una mirada casi de ruego.

Desde que le detectaron cáncer de piel en el 2013, esta semana y por quinta ocasión, el célebre actor que personifica a Wolverine en las películas de X-men, tuvo que someterse a una cirugía a fin de extirparle otro carcinoma de nariz.

Contrario a lo que ocurre con su personaje, Hugh Jakman no puede hacer nada para regenerar de inmediato sus heridas y piel. En mayo del 2014 el actor declaró: "Soy realista y sé que es más que probable que vaya a tener muchos más carcinomas.., lo que no es raro porque crecí en Australia, y no recuerdo que alguien me advirtiera sobre las consecuencias de no ponerme protector solar".

El cáncer físico es terrible, pero aún peor es el cáncer espiritual producido por el pecado. Por eso, y a diferencia de la triste y dolorosa experiencia por la que atraviesa el actor, Dios nos advierte con claridad: Primero que todos somos pecadores; segundo, que el pecado aniquila nuestra relación con Dios; tercero, que el pecado conduce a la muerte física, espiritual y eterna, pero sobre todo nos asegura que hay una cura perfecta y gratuita que él mismo ha provisto a todo ser humano, mediante el sacrificio de Jesucristo en la cruz del calvario.

No en vano el apóstol Pablo subraya: "La paga del pecado es muerte; más el regalo de Dios es vida eterna en Cristo Jesús, señor nuestro". Dios no desea la muerte del impío, (del carente de temor y reverencia a su creador), sino que se vuelva de sus caminos hacia él. El anhelo de Dios es que nadie perezca y que todos procedan al arrepentimiento.

Por eso Juan, conocido como "el apóstol del amor", insiste: "Jesús es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo".

La sangre de Jesús purifica por completo. Cree en él y lo experimentarás.

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