• Regístrate
Estás leyendo: Aceptar Su Corazón
Comparte esta noticia
Miércoles , 21.11.2018 / 01:00 Hoy

En Corto

Aceptar Su Corazón

Alejandro Maldonado

Publicidad
Publicidad

"Ford", un apellido que de contar con él en los Estados Unidos, de seguro sería asociado con la estirpe del rico fabricante de autos, o con un expresidente de dicha nación. Pero no era el caso de John Nathan Ford, un pequeño niño de color, de tan solo cuatro años de edad, que vivía sumido en la miseria en el Harlem, Nueva York.

Para añadir infortunio irreparable a su familia, en un descuido John salió a jugar al balcón del sexto piso del vetusto edificio. No se sabe si fue un mareo, un momento de debilidad, o un desmayo imprevisto; lo cierto es que el pequeño se precipitó desde las alturas sobre la acera de la calle, muriendo de forma instantánea.

En medio de su profundo dolor, la mamá de John, Dorothy Ford, tomó la decisión de donar el corazón de su pequeño hijo, a fin de que fuera implantado en el pecho de James Preston Lovette; un niño blanco y rico, también de cuatro años de edad.

De esta manera, un niño negro, que nació, vivió y murió en la miseria; pudo dar vida a un niño blanco y rico, que sin ese corazón negro, habría fallecido miserablemente.

Independientemente de nuestro color de piel o nacionalidad, todos necesitamos un corazón rojo latiendo en nuestro pecho. Todos tenemos las mismas necesidades físicas y emocionales; todos tenemos los mismos rasgos psicológicos y aun morales; y todos necesitamos de un nuevo corazón que nos de vida en el plano espiritual.

Acerca de esto, Pablo escribió: "Porque ya saben de la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a ustedes se hizo pobre, siendo rico, para que ustedes con su pobreza fueran enriquecidos".

Jesús, siendo Dios, renunció a su gloria tomando forma de hombre. Siendo el creador y dueño del universo entero, nació en un establo y vivió en pobreza. Siendo infinito, adoptó un cuerpo finito. Siendo santo, puro, perfecto y sin mancha; cargó con nuestros pecados en la cruz. Siendo inocente, llevó nuestra culpa y condena.

No importa qué creamos; la escritura asegura que sin Cristo, todos somos verdaderamente miserables a causa de nuestro pecado.

Jesucristo, con piel de judío, murió por nosotros; y su sangre derramada en la cruz, es poderosa y suficiente para redimir a toda la humanidad, al margen de raza, nacionalidad o religión.

Él quiere enriquecerte e implantar su corazón en tu vida.

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.