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Columna de Alejandro Jiménez

Chivas Tv: rumbo correcto, pero precio inadecuado

Alejandro Jiménez

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La creación del servicio de televisión por streaming de las Chivas Rayadas del Guadalajara es un paso inevitable en el camino de los contenidos de video hacia las nuevas tecnologías.

La tendencia es clara: menos televisión abierta o de paga, más contenidos editoriales de video en línea, hiperpersonalización de contenidos para transmisión donde y cuando cada persona decida, en el orden que quiera. Los sistemas Over The Top (OTT) tipo Netflix o HBO son el modelo del futuro inmediato. En el largo plazo no sabemos qué nos depara la tecnología tan cambiante.

Jorge Vergara no se equivoca cuando rechaza someterse a los caprichos de las televisoras. Ya no hay razón, habiendo ya opciones de difusión como los canales de paga o el de internet que eligió. Ya ha habido media docena de equipos profesionales de futbol que se han sacudido el yugo del duopolio para irse al cable: Pachuca, León, Puebla, Querétaro, U. de G., Murciélagos, entre otros.

Pero salirse del antiguo cajón de radiodifusión no lo exime de ser regido por las inexorables leyes del mercado, principalmente la de oferta y demanda. ¿Hasta dónde está la gente dispuesta a pagar por contenidos que hasta hace poco eran gratuitos? Parece que no mucho.

Las experiencias recientes en industrias como la de la prensa y la música revelan que cobrar por estos servicios genera pérdida de lectores, audiencias y anunciantes.

En materia de periódicos, pocos o ninguno en el mundo le ha dado al clavo de modelo de negocio exitoso de internet, donde se ha pasado de la absoluta gratuidad a esquemas híbridos con contenidos premium con costo o a cerrarse por completo a cambio de suscripciones, sin que ninguno de ellos viva todavía de su versión web.

La paradoja es que cada vez se consume más información en teléfonos inteligentes, gadgets y computadoras, pero gratis (o solo con el pago del acceso a internet). En un mundo hiperinformado, ¿por qué pagar por lo que puedo conseguir libre en otra parte?

En materia musical la resistencia de las audiencias ha sido la misma: si puedo bajar gratis todo, lo bajo (Napster y piratas); si no, pago solo por las canciones que quiero, ya no por álbumes completos (iTunes); o me suscribo a un servicio de música ilimitada por un pago mínimo (Spotify y Apple Music).

Periódicos y músicos argumentan, con razón, que ellos viven de generar esos contenidos y deben cobrar por ellos. Sí, pero no se ha creado todavía la cultura del pago, ni las estructuras de cálculo de precios ideal.

José Luis Higuera, CEO de Grupo Omnilife Chivas, asegura que "se acabó el contenido gratis en la red". Ok. ¿Solo porque él lo dice?, ¿porque es la tendencia inevitable?

Y de estar acabado ese modelo ¿las Chivas son el equipo por el que la gente va a pagar por ver?, ¿sus recientes actuaciones le garantizan el entusiasmo de la audiencia?, ¿cuenta con la tecnología para hacer transmisiones de calidad, cuando menos similares a las que la afición está acostumbrada?

Más aún, ¿su estructura de costos y asignación de precios es la adecuada?, ¿no hubo excesos en el cálculo?

Y ahí es donde el señor oferta y la señora demanda van a poner las cosas en su lugar.

De momento y por la falta de referentes en la industria cualquier cifra suena a locura: 2 mil 700 pesos por una temporada de ocho partidos; 300 pesos partido promedio, 500 contra el América; 50 pesos si se ve diferido.

¿Es mucho o poco? La audiencia dirá. Asegura Higuera que ya tiene más de 10 mil suscriptores. Nadie puede rebatir sus cifras, pero ¿el modelo es sostenible a la larga?, ¿las Chivas tienen garantizada una estupenda temporada que haga valer la pena el pago?

La ruta parece ser la correcta, pero los precios no.

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