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Lunes , 15.10.2018 / 10:25 Hoy

Columna de Alejandro González

Pemex, San Juan y "fracking": ¿quién paga los daños de un derrame?

Alejandro González

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Cuando sucede un derrame de petróleo crudo existe siempre un responsable.

Ya sea el caso de una plataforma petrolera, como en el 2010 cuando una explosión de la plataforma Deepwater Horizon causó la muerte de 11 personas y el pozo Macondo estuvo vertiendo centenares de millones de litros de petróleo al océano durante 87 días, afectando la costa sur de Estados Unidos.

Transocean acordó declararse culpable de violar la ley de agua limpia reconociendo una negligencia, que condujo a la explosión de la plataforma, mientras la petrolera BP contribuyó con el pago de la multa de 34 mil millones de dólares.

En los alegatos mediáticos la petrolera BP insistió en que el pago de la multa fue excesivo, pero la justicia estadunidense lo que hizo fue castigar ejemplarmente para que las petroleras extremen medidas de seguridad y nunca más suceda algo similar.

La semana pasada la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) presentó una demanda penal contra la empresa Buenavista del Cobre, subsidiaria de Grupo México, por el derrame de casi 40 mil metros cúbicos de sulfato de cobre en el río Bacanuchi, un afluente del río Sonora.

Lo que aquí trato de explicar, estimado lector, es que ante el derrame de petróleo crudo en el río San Juan, se debe poner una demanda contra quien resulte responsable por los daños ocasionados.

Es extraño ver que la Comisión Nacional del Agua y Pemex andan en el asunto del río San Juan como tomados de la mano, muy optimistas y amiguitos…

Creo que el Gobierno de Nuevo León debería interponer la demanda, y aquí voy a decir algo que sin pruebas es una opinión, contra Pemex porque debe ser el responsable de sus ductos de petróleo.

No importa si era una toma clandestina, fuga, robo o préstamo, las tuberías son responsabilidad de Pemex y el derrame y todas sus consecuencias deben ser pagadas junto con una multa ejemplar.

Y no es un asunto menor, más allá del problema ambiental y social, estamos a punto de arrancar en el estado una explotación de gas shale, donde los especialistas estiman que se realizarán cerca de 20 mil perforaciones en un año para extraer gas con el método del fracking.

¿Se imagina usted el marco legal, inspección y regulación que necesitaremos para controlar los daños posibles de 20 mil pozos de extracción?

El fracking es un método que utiliza mucha agua y además se le adicionan químicos para su optimización, donde el resultado es un fluido que brota después de inyectarlo y es bastante contaminante.

También el traslado de estos químicos para miles de pozos es mediante miles de tráileres pipa que pueden tener accidentes y derrames.

La reforma energética contempla la creación de la Agencia Nacional de Seguridad Industrial y de Protección al Medio Ambiente del sector hidrocarburos, que “tendrá como objetivos la protección de personas, el medio ambiente y las instalaciones del sector, y tendrá a su cargo la regulación y supervisión de la seguridad industrial operativa, actividades de desmantelamiento y abandono de instalaciones, y el control integral de residuos y emisiones contaminantes”.

¿Cómo vamos a sancionar los problemas ambientales que ocasionen?

Eso ya lo veremos en la creación de esta agencia federal, pero algo sí debe ser muy claro, el Gobierno de Nuevo León debe buscar un castigo ejemplar ante el derrame del San Juan para mandar un mensaje a las compañías que vendrán, un mensaje de legalidad, de que nos interesa el cuidado del ambiente, para que a las trasnacionales les quede claro que no se tolerarán estos descuido en su industria… usted amigo lector, ¿no lo cree así?

alejandro.gonzalez@milenio.com

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