• Regístrate
Estás leyendo: Innovar o morir: la importancia del IMPI en el desarrollo económico
Comparte esta noticia
Martes , 11.12.2018 / 03:36 Hoy

Columna de Alejandro González

Innovar o morir: la importancia del IMPI en el desarrollo económico

Alejandro González

Publicidad
Publicidad

Vivimos en una sociedad donde las marcas significan todo para los comercios, le dan certeza al consumidor, significan calidad, confianza, diversión o lo que usted quiera.

En tiempos de tanta piratería de marcas y logotipos, donde además la propiedad intelectual, el registro de los inventos (patentes) representa un activo importantísimo para las empresas, los procesos de registro y administración de los inventos es algo importantísimo.

Por eso, amigo lector, desde que se firmó el Tratado de Libre Comercio en 1993 se creó el Instituto Mexicano de la Protección Industrial (IMPI), con la sencilla intención de proteger los derechos de los inventores, patentes y marcas, que le dan valor agregado a las industrias y empresas.

El trabajo del IMPI se ha ido sofisticando mucho en estos 25 años desde su creación. Hoy en día por ejemplo, los signos distintivos de las marcas se han sofisticado muchísimo. La Reforma de la Ley de Protección Industrial que se puso en marcha en agosto pasado permite registrar experiencias sensoriales de los productos o comercios que así lo deseen.

Anteriormente nada más podían registrar como propios de una marca los diseños, palabras y números en el nombre, formas tridimensionales, denominaciones de origen (como el tequila).

Pero la nueva ley permite registrar signos holográficos, sonidos, olores, imagen comercial (formas de vestir de los empleados o diseños de las tiendas y aparadores) y marcas de certificación.

Esto es interesante, estimado lector, porque las compañías pueden hacer un registro, por ejemplo, del olor de su tienda para que ninguna otra puede copiarlas sin permiso. La misma ley permite también registrar el sonido que hace una lata de refresco al abrirse, de manera que nadie pueda usarlo en publicidad o en sus productos.

Estas novedades de registro deben ser custodiadas y vigiladas, trabajo que hace el IMPI. Para tener una idea el año pasado en Nuevo León la oficina regional recibió 7 mil 627 solicitudes de registro de signos distintivos de enero a octubre, y en 2018 llevan 6 mil 990. Las políticas estatales están influyendo en una baja en las solicitudes, el Gobierno independiente ha bajado la guardia en este tema.

El IMPI también se encarga de las patentes de inventos o procesos, los inventores mexicanos están apoyados para cobrar regalías por sus creaciones, son un activo en las empresas e industrias. Los países más desarrollados generan miles de patentes cada año.

Suiza, Suecia, los Países Bajos, los Estados Unidos y el Reino Unido son los países más innovadores del mundo, según el Índice Mundial de Innovación 2017. México está a la mitad de la lista de 130 naciones, no es gran cosa, pero ahí la llevamos. Eso sí, necesitamos crecer más en inventiva.

Para el director del IMPI, Miguel Ángel Margáin, “la actividad intelectual, cuyo móvil es la satisfacción de necesidades para participar en un mercado a través de su exteriorización y protección, ha llegado a convertirse en el activo de mayor valor económico empresarial. Actualmente los intangibles alcanzan 85 por ciento de dicho valor, cuando hace apenas 40 años llegaban a solo 25 por ciento”.

La oficina regional del IMPI, la que está pronto a cambiar de mandos, hizo bien las cosas y entrega números crecientes. Todo esto depende de la Secretaría de Economía, de manera que tendremos que ver lo que propone la Cuarta Transformación para estos temas de innovación, porque está visto que es importantísimo para el desarrollo, así que esperemos que no baje el interés y el esfuerzo que ya se había logrado… o usted, ¿qué opina?

alejandro.gonzalez@milenio.com



Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.