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Martes , 17.07.2018 / 20:58 Hoy

Pa'no molestar

Vestir al gótico…

Alejandro Evaristo

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Lucía Zárate Rostro es una mujer inmersa en la escena gótica de este nuestro querido y diezmado México y, además, es una persona trabajadora y emprendedora.

Hace 13 años egresó de uno de los tantos Centros de Capacitación para el Trabajo Industrial creados por el gobierno y ubicado en la Ciudad de México, luego de haber cursado una carrera técnica en confección industrial de ropa.

Cuando salió de la escuela, tenía la firme intención de formar su propio negocio, pero ante la carencia de recursos tuvo que buscar un empleo.

Su interés por el diseño de prendas de vestir empezó como el punto de partida para crear una línea de ropa "en el que pudiera estar al alcance de todo público y donde pudiera plasmar un poco de mis gustos al estilo gótico", confiesa. Desafortunadamente, en la escuela donde estudió no le permitían hacer prendas góticas, solo ropa "normal".

Lucía trabajó en diversas empresas, pero sólo como costurera, porque nunca le dieron oportunidad de crecimiento: "pedía una oportunidad en el área de diseño, la cual me fue negada por falta de experiencia".

En poco tiempo, empezó a diseñar y crear su propia ropa, y así aparecieron sus primeros clientes, pues la gente le preguntaba dónde había comprado tal o cual prenda. Algunas amigas fueron las primeras en adquirir sus creaciones y así siguió, hasta que decidió hace poco más de año y medio, dedicarse a lo suyo: la elaboración de prendas para la comunidad gótica.

¿Cuánto tiempo tardas en hacer una blusa, por ejemplo, y en cuánto la vendes? "Depende en diseño puede tardarme entre 30 y 50 minutos; el precio igual varía dependiendo el material y la dificultad para elaborar la prenda, aunque el costo puede oscilar entre 150 y 200 pesos. Las creaciones más elaboradas pueden llegar a costar hasta 280 pesos".

Ella comercializa sus creaciones a través de sus perfiles en Facebook (Zarate Lucia y Muciernaga shop) un negocio que a veces va bien y otras no tanto, pero que le permite explotar su creatividad.

Cada semana reporta una producción promedio de 18 prendas gracias a sus máquinas de coser (dos industriales y una casera). Trabaja sola porque pagar salarios a un tercero es muy difícil en este momento, incluso trató que los estudiantes de carreras afines pudieran practicar en su taller, pero no obtuvo el resultado que deseaba: "lo he intentado pero no he tenido suerte, la gente quiere ganar mucho sin hacer nada, aparte que son informales".

Mientras charlaba con ella sobre su trabajo y las condiciones en que lo desempeña así como en las oportunidades de negocio, le preguntaba si ya había pensado en crear su propia línea de ropa e incluso formar y desarrollar su propia marca. Su respuesta fue afirmativa y en ella también recordó la triste realidad de muchos que como ella cuentan con los elementos para desarrollar una idea: "faltan muchos recursos".

No ha "hecho números", no tiene una cifra exacta sobre la cantidad que podría requerir un proyecto de ese tamaño, pero quiere hacerlo: "no tengo un número en concreto tendría que checar precios de maquinas y esas cosas más con lo que el dólar subió se ha de haber elevado mucho el costo de la maquinaria".

Le comenté que había programas ideados por el gobierno federal ,a través de la Secretaría de Economía y otras dependencias, para apoyar a emprendedores y que además resultan ser mucho más accesibles y fáciles de obtener para las mujeres; incluso algunas entidades cuentan con escenarios similares a nivel local para ello, pero los desconoce.

Como sea, ya ha vendido sus prendas a clientes de la Ciudad de México y también de Baja California, Nuevo León, Durango, Puebla y otras entidades del país, a las que envía sus productos a través del servicio de Correos de México.

A sus 31 años se ha convertido en su propia jefa y confía seguir en ello en el mediano plazo, después de todo, el gótico es un movimiento muy fuerte "aunque hay demasiada competencia y es algo complejo mantenerse en el gusto de la gente"; ese es el reto y lo enfrenta diariamente, por ello ofrece una gran variedad de diseños en prendas de vestir y no niega que le gustaría abrir más mercado, "pero por lo mismo que solo yo trabajo, me es imposible fabricar más".

Lucía cuenta con un espacio físico en el que ofrece las prendas que fabrica ubicado en Segovia número 96 esquina con Isabel la Católica, en la colonia Álamos, a unas cuadras de la estación Viaducto de la línea 2 del metro.

alejandro.evaristo@milenio.com

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