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Viernes , 25.05.2018 / 23:24 Hoy

Pa'no molestar

Sustentabilidad y academia: la respuesta

Alejandro Evaristo

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La Red Temática de Productos Forestales No Maderables: aportes desde la etnobiología para su aprovechamiento sostenible, es un organismo integrado por 37 estudiantes, investigadores, productores, recolectores y personas de comunidades rurales y organizaciones civiles, así como instituciones como las universidades Nacional Autónoma de México, de Ciencias y Artes de Chiapas (Unicach), Autónoma del Estado de Morelos, Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH) y el Instituto de Investigaciones en Ecosistemas y Sustentabilidad (IIES), y también grupos campesinos e indígenas de los ejidos Los Sauces y El Limón de Cuauchichinola del Municipio de Tepalcingo, Morelos.

De acuerdo con la agencia informativa del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), los Productos Forestales No Maderables (PFNM) son aquellos recursos biológicos que se comercializan a nivel local, regional o nacional gracias al manejo de comunidades vegetales, animales y fúngicas.

El profesor investigador del Centro de Investigación en Biodiversidad y Conservación de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (CibycUAEM), José Blancas Vázquez, señaló que la red fue constituida a partir de la preocupación de investigadores, estudiantes, miembros de comunidades indígenas y campesinas en torno a este grupo de recursos que ha sido desatendido desde las políticas y las instituciones oficiales, ya sea por la ausencia o por la ambigüedad de normatividades.

"Paradójicamente, muchos de estos recursos representan ingresos monetarios de importancia cultural para mucha gente de las comunidades rurales, pues ante un escenario de incertidumbre mucha gente recurre a estos recursos y a veces son su único sostén económico", señaló el investigador.

Blancas Vázquez dice que es importante articular los esfuerzos porque no es solo una visión académica, pues sin el apoyo de las comunidades no se podría realizar el trabajo y viceversa, "nosotros tenemos estudios ecológicos que pueden avalar planes de manejo que las comunidades pueden aprovechar.

"Muchos de estos recursos tienen un estatus crítico, pero también hay muchos procesos sociales que están fuertemente asociados con estos recursos, entonces necesitamos hacer un estudio más integral y nos parece que una aproximación etnobiológica puede nutrirlo muchísimo, esa es la necesidad por la que constituimos esta red".

Además de la etnobiología, participan disciplinas como economía, agronomía, antropología, derecho y ciencias ambientales, con el fin de generar un conocimiento analítico en el estudio de estos recursos.

En el sur de Morelos, José Blancas Vázquez ha observado que alrededor de 63 por ciento de las plantas medicinales que se comercializan en México son cultivadas en la subcuenca del río Balsas, tanto hierbas como cortezas de arbustos y otras formas biológicas.

"Es muy importante para nosotros estudiar la sostenibilidad desde la perspectiva biológica y en términos sociales. Yo estoy tratando de analizar las estrategias ecológicas, pero también las estrategias socioculturales que tiene la gente para la gobernanza, el aprovechamiento, la conservación y la restauración de muchos de estos procesos".

En el sureste, Felipe Ruan Soto, profesor investigador de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (Unicach) y responsable de la colección de hongos en el herbario Eizi Matuda de la universidad, colabora en la Red a través de la etnomicología, que estudia la relación de los pueblos con los hongos, particularmente en el tema alimentario. Es presidente de la Asociación Etnobiológica Mexicana y asegura que en el bosque hay muchos recursos que pueden aprovecharse de manera sustentable con fines alimentarios, tanto de autoabasto como de comercialización; desde Los Altos de Chiapas y la Selva Lacandona aporta información sobre los hongos y animales que pueden ser aprovechados.

Los Altos de Chiapas cuentan con una gran cantidad de especies de hongos. En cuanto a los comestibles, al menos 60 por ciento de las especies es aprovechada por la población indígena y mestiza. Su grupo de investigación estudia la especie Amanita caesarea que le deja mucho beneficio a las comunidades recolectoras para el autoabasto, para una mejoría en la calidad de alimentación y para generar un ingreso económico; es la especie de hongos comestibles más importante culturalmente en Los Altos de Chiapas, mientras que el Ustilago Maydis, conocido también como huitlacoche, se ha convertido en un recurso tan importante como en el centro del país.

alejandro.evaristo@milenio.com

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