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Viernes , 19.10.2018 / 12:23 Hoy

Pa'no molestar

Maquillajes naturales…

Alejandro Evaristo

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Resulta que ayer, mientras me informaba sobre el trajín político generado por el proceso electoral en EU y las decenas de opiniones sobre el resultado, así como los (des)atinados comentarios, chistes y temores que tal evento generó entre internautas, especialistas y demás, varias ideas se fueron agolpando a lo largo de la jornada hasta llegar a una pregunta: ¿por qué la gente se maquilla?

Recordé entonces algunas estadías escolares en las que el profesor en turno explicaba que el maquillaje era una actividad exclusiva de sacerdotes y/o sacerdotisas para poder presentarse ante alguna deidad, o que valientes guerreros lo hacían para amedrentar a sus enemigos, o que los indígenas lo usaban para congratularse con el universo, o que era la forma más elegante de entrar a la sociedad porque daba cierto estatus e incluso podía ser también la carta de identificación para aquellos que se dedicaban a la ingrata labor de comerciar su cuerpo y caricias. Evidentemente, cualquiera de esas razones respondía a una época y a una región particular del planeta.

Hoy es utilizado por la gente con fines más bien "estéticos" y el problema es que el costo de la "belleza" resulta ser bastante caro por el tipo de elementos con que muchos de estos artilugios son elaborados. En un rápido atisbo por la red de redes, me encontré con que para su producción se utilizan sustancias químicas que, por decir lo menos, son bastante dañinas para la salud del ser humano.

Por ejemplo, están los Ftalatos (sustancias químicas sintéticas, relacionadas estructuralmente con el ácido orgánico conocido como ácido ftálico), presentes en cremas, esmaltes, desodorantes y funcionan como disolvente, suavizante o vehículo para la fragancia, el problema es que reducen el nivel de hormonas sexuales y por ello se les relaciona con problemas hormonales en menores que consumieron leche materna contaminada, incluso se especula que podrían tener un mucho que ver con la aparición y desarrollo del cáncer de mama.

También hay que prestar atención a los llamados aceites minerales (paraffinum, petroleum, vaselina, ceresín, nafta, entre otros), usados para "mejorar la textura de las cremas" y también como antibacterianos en productos para el cabello, cremas hidratantes, desmaquilladores, desodorantes, aceites y acondicionadores; el problema es que son comedogénicos (tapan el poro de la piel e impiden su transpiración y buen funcionamiento), e incluso se señala que podrían estar relacionados con el mal funcionamiento del hígado y de los intestinos y aumentar el riesgo de contraer cáncer de piel.

A esos ejemplos se pueden sumar los colorantes sintéticos (que pueden alterar el ADN de las células y convertirse en carcinogénicos, es decir, generadores de cáncer), así como el formaldehido; el aluminio en desodorantes, lápiz labial y desodorantes; el mercurio usado como conservante en maquillajes y desmaquilladores de ojos, y hasta plomo.

La alternativa, mis estimados tres lectores, es el uso de productos naturales para sustituir aquellos elaborados a partir de desconocidas sustancias con nombres impronunciables y aprovechar los múltiples beneficios que ofrecen el cacao, la pimienta, el betabel, el jengibre, la nuez, la canela y el arrurruz, por ejemplo.

A esos productos se suman ahora la tuna y la pitahaya, ya que estudiantes del Colegio de Estudios Científicos y Tecnológicos del Estado de Querétaro (Cecyteq), desarrollaron un proyecto para la fabricación de un brillo labial elaborado con esas cactáceas para impulsar fuentes de empleo y el desarrollo económico de la región.

El proyecto, dado a conocer ayer por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, fue desarrollado por las estudiantes Magaly Guillén Sarazúa, Vanessa Izel Guillén Camacho y María Analleli Aguilar Flores, con la asesoría de Alma Delia Reséndiz Vega.

Las creadoras explican que dichos frutos se encuentran en gran cantidad en varias zonas y debido a sus componentes químicos, nutrimentales y de pigmentación tienen la cualidad de que, cuando son consumidos, la piel adquiere el color de la fruta; además, contienen antioxidantes, mucílagos, ácido ascórbico (vitamina C), fenoles, minerales como calcio (Ca), fósforo (P), hierro (Fe), proteína vegetal y fibra soluble.

"Las semillas, que también son comestibles, contienen ácidos grasos muy beneficiosos. En el caso de la pitahaya, tiene acción antitumoral, antiinflamatoria y antioxidante, retrasa el envejecimiento celular y refuerza el sistema inmunológico".

alejandro.evaristo@milenio.com

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