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Martes , 16.10.2018 / 06:14 Hoy

Pa'no molestar

La nuestra es una tierra de mentiras...

Alejandro Evaristo

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Una de las obras musicales que más disfruto es la Danza Húngara número 5, del alemán Johannes Brahms. Y no, no tengo un conocimiento musical envidiable o exquisito. La cosa es más simple. Cuando niño me encantaba ver las caricaturas de la Warner Brothers, especialmente las de Bugs Bunny, pero había algunas que recreaban algunas historias infantiles, como “Los tres cochinitos”, y se valían de los dibujos animados para “atrapar” a los pequeños que, como yo, reíamos con las peripecias de esos cerditos para escapar de las mandíbulas del terrible lobo feroz.

También está Franz Liszt, con su afamadísima Rapsodia Húngara Número 2 y nuestro “conejo de la suerte” tocando magistralmente un enorme piano de cola frente a una audiencia bastante tolerante, aunque la realmente divertida (y ofrezco una disculpa a los que saben de esto) es la adaptación que el genio de Mel Blanc hizo a esta pieza con los graznidos del no menos genial Pato Lucas (Daffy Duck), en 1950.

En las caricaturas de entonces se valían de coloridos trazos y figuras fantásticas con las que no solo atrapaban a la audiencia infantil, también les iban inculcando el gusto por la música y eso se agradece.

En la realidad de hoy, sin necesidad de valerse de dibujos animados, en este nuestro asaltado país se usan también coloridos trazos y figuras fantásticas, pero están dirigidas a los débiles mayores de 18 años y lo que pretenden inculcar se llama dependencia, paternalismo y servidumbre…

***

- ¿Cómo terminarías el trabajo?

- No sé, quizá detallando que en el país hay por lo menos siete partidos cuya sobrevivencia depende exclusivamente de los recursos que obtienen de las arcas nacionales, lo cual ha servido a sus líderes y miembros prominentes para mantener una vida bastante alejada de cualquier tipo de limitación o necesidad.

- Pero no en todos casos es así. Recuerda que la clase política sabe y conoce la problemática que enfrenta el común de la gente en su día a día y por eso se han creado leyes y reformas y aparatos administrativos de todos tamaños. De hecho, casi todos vienen de familias humildes y de niños trabajaban para llevar sustento a sus casas y con esfuerzos suprahumanos lograron salir adelante hasta convertirse en los invaluables personajes que son hoy…

- Oye, no hay necesidad de sarcasmos…

- Pues toma algo de lo que presentamos para la clase de Desarrollo Político y ya déjalo por la paz.

- Qué te parece nuestra última cita, la de Aristóteles, la que decía que todo Estado está conformado por una asociación de familias que tienden a un bien común y su formación es un hecho natural, ya que el hombre es un ser naturalmente sociable, porque no puede bastarse a sí mismo separado del todo como el resto de las partes, siendo aquél que vive fuera de ésta, un ser superior a la especie, o una bestia. Por todo esto, la naturaleza arrastra instintivamente al hombre a la asociación política, pero también le concede exclusivamente la palabra, mediante la cual, diferencia el bien del mal y lo justo de lo injusto, siendo esto la principal característica que lo hace distinto de los demás animales. La justicia es una necesidad social, porque el derecho es la regla de la vida para la asociación política, y la decisión de lo justo es lo que constituye al derecho.

- Andas, sí, pon eso y ya vámonos.

- ¿Cuál es la prisa?

- ¿Cómo cuál? En un rato es la final y ya tengo unas chelas bien frías esperando en el refrigerador…

***

Doña Blanca no está cubierta ni de oro ni de plata y tal parece que no hay más pilares que romper para verla. Así que el jueguito ese es una gran mentira.

Estrechan las manos para aparentar. Sonríen mientras están en la cosa pública y decenas de fervientes seguidores se adelantan hablando con la gente, buscando el sitio en el que su majestad puede detenerse para saludar y abrazar y posar para fotos y videos. Marcan los sitios, señalan a las víctimas. Suspenden actividades de terceros para justificar su lisonjería.

El efectivo habla de compromisos sociales cuando solo está pensando en cuántas veces podrá ocultar sus cuentas en quién sabe cuántos bancos. Ya se ve rodeado de una corte de otros, cubierto por cientos, alabado por miles. Ya escucha su nombre en los altoparlantes del auditorio, lo lee en placas de calles y jardines y escuelas, lo plasma en acuerdos, convenios y acciones coordinadas con otros que cojean del mismo pie porque usan el mismo tipo de calzado. Huelen, berrean y se comportan igual aquí, allá y hasta en lodazales ajenos.

¿Y alguien supo alguna vez quién es ese jicotillo que anda en pos de Doña Blanca? Claro que no. De hecho el término no existe para la Real Academia de la Lengua, aunque sí para todas las secretarías federales, estatales y municipales y también para todas las dependencias partidistas y gubernamentales.

Ese jicotillo tiene ya cientos de rostros y nombres y apellidos. Viste de diferentes colores en combinaciones aberrantes y asquerosas cuya descendencia, desde entonces hasta hoy, mantuvo el ejemplo y el actuar para convertirse en un gran asco viscoso, nauseabundo, hediondo y multiforme.

Es triste reconocerlo, pero el ámbito político nacional es una enorme piara…

***

Él dice entender la necesidad de algunos por salir a ganarse el pan de cada día ofreciendo algo lícito en las calles de la ciudad a otros, como alimentos, dulces, frutas o artesanías, pero también reconoce que los afectados, quienes rentan un local y pagan impuestos, no tienen por qué enfrentar esa “competencia desleal”.

Y entonces dice estar en una disyuntiva y lo primero que se le ocurre es enviar a sus tropas a las calles y recoger, asegurar, arrebatar y, en el peor de los casos, tirar la mercancía de mujeres, ancianos y niños.

Hemos visto fotos de esos infelices comiéndose aquello que incautaron al “aplicar” la ley. Les vemos burlarse y usar todo su poderío(sic) contra quienes no pueden devolver sus agresiones.

¿Qué pasaría si mañana o pasado, cuando estén cumpliendo con su labor, un grupo de los otros, de nosotros, les impidiera seguir?

¿Podrían gritarnos a todos?

¿Podrían golpearnos a todos?

¿Podrían desaparecernos a todos?

***

Están en campaña y les “gusta” el contacto directo con la gente. Se presentan con su nombre sin detallar títulos como licenciad@, arquitect@, ingenier@ y demás. Sonríen y platican, caminan del brazo del otro y señalan errores pasados. Dicen reconocer, comprender y hasta justificar el hartazgo. Señalan con dedo flamígero e incólume la silla en la que buscan sentarse y todas las faltas cometidas por quien la ocupa ahora.

Este es el año del cinismo y las pruebas están ahí a la vista de todos. Cuentas bancarias, propiedades millonarias, actividades camerales improductivas y puestos inferiores sin mayor trascendencia que la de haber engrosado bolsillos y orificios corporales propios y ajenos.

Los creyentes y fieles dicen que Jesús, el Cristo, carga su cruz y está dispuesto a ayudar a sus seguidores con la suya. De hecho aseguran que murió en ella por todos los pecados de todos los hombres y mujeres que tuvieron, tienen y tendrán la nada grata ocurrencia de nacer en este planeta de ignorado cambio climático y justificados ejercicios periodísticos trasnacionales para evidenciar toda la porquería de que son capaces los mismos fieles y creyentes de un Dios que parece jugar con la generalidad y su hambre, su dolor y su carencia de justicia.

Ellos también tienen su cruz. La cargan sin hacer grandes aspavientos porque no todos pueden comprender la gran responsabilidad que implica controlar la soberbia y prepotencia suya y de sus huestes. También están dispuestos a perder la vida por otros y por eso se protegen entre sí de las maliciosas voces que claman y reclaman algo. Ellos también están dispuestos a liberar a otros de su cruz y por eso les ofrecen una vez cada tres o seis años la oportunidad de dejarla en un papel sobre siglas y colores y fotografías que luego doblarán para guardar en cajas cuyo contenido puede verse desde el exterior sin que ello implique que son transparentes.

La nuestra es una tierra de mentiras y ellos, todos, son lo más parecido a la descripción de nuestras propias heces…

***

“Esta es la historia de un brujo y su pequeño aprendiz. Era un muchachito muy inteligente y muy ansioso por aprender su oficio, pero desgraciadamente empezó por poner en práctica algunas de las artes mágicas antes de aprender a dominarlas…”, esa era la presentación que el narrador hacía antes de escuchar El aprendiz de brujo (también conocida como El aprendiz de hechicero o mago) un poema sinfónico del compositor francés Paul Dukas basado en la balada homónima de Johann Wolfgang von Goethe, compuesta en 1897; su popularidad creció con la película Fantasía (1940) de Walt Disney, en la que el odioso ratón Mickey interpretó el papel del aprendiz.

@aldoalejandro

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