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Sábado , 23.06.2018 / 19:13 Hoy

Pa'no molestar

Hay que controlar al engendro ese…

Alejandro Evaristo

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La fila es larga y ni modo, hay que apechugar. Son cerca de veinte personas antes que puedas por fin extender el recibo al cajero junto con los billetes y monedas que has dispuesto para poder cubrir el costo de la bendita acta de nacimiento actualizada, porque la anterior, con todo y el sello oficial y el número de archivo y demás, pos no más ya no sirve. Eso dijeron. Los demás frente a ti han encontrado formas y medios para distraerse mientras avanzan a un paso tan lento como este sexenio de mentiras, promesas incumplidas y amigos incómodos, pero amigos al fin y bien queridos, ¡cómo chingaos no!

Dos personas adelante, por ejemplo, está una jovencita de unos 16 o 17 años con un cuaderno en la mano y un serio gesto de tribulación en el rostro. Es evidente que está tratando de memorizar algo y que el esfuerzo no está dando resultado. Una mirada al cuaderno y luego otra a la máquina de golosinas, las respuestas no aparecen ni en el tirol blanco ni en la decena de coloridas envolturas que llaman en especial la atención de los niños. Uno incluso está haciendo un berrinche tamaño no me olvides exigiendo a su avergonzada progenitora que le compre el paquete de algo que parecen galletas y están ahí, junto a las bolsitas de confitados con nombre de consonante impronunciable para quienes como nuestro amado líder no hablamos inglés.

Para algunos, el agudo griterío de ese monstruo es insoportable y para otros la situación resulta cómica porque seguramente así eran de escandalosos y berrinchudos hace algunos años, cuando no eran ciudadanos. Hay algunas señoras que ni se inmutan y por ello creo que viven en casa su muy particular apocalipsis cotidiano, pero ella, la joven del cabello rojizo artificial, trata de no distraerse con el escándalo, lo cual resulta imposible en un espacio tan ridículamente pequeño.

El cajero, un sujeto bonachón de bigote entrecano y unos 60 años en la espalda, pide amablemente controlar al engendro ese y la señora coloca en su lugar a la que parece ser la hermana mayor (unos 10 años) y abandona el sitio con el pequeño tumor arrastrando de un brazo. Nadie lo dice, pero todos lo pensamos: “menuda la que te espera, escuincle llorón”.

Ella sigue murmurando cosas para sí y sus ojos siguen buscando respuestas y la máquina en el rincón sigue siempre dispuesta para satisfacer el antojo, hambre o capricho de quienes pueden pagar por ello, pero sin poder contestar los cuestionamientos de una chica que le mira buscando memorizar las clases que no entendió dos meses atrás.

Es lo bueno de haber sido creada así, las máquinas no piensan…

***

A lo largo del planeta se han contabilizado algo así como 200 especies diferentes de jazmín, una planta aromática utilizada en infusiones y pomadas, aunque su uso más común es en perfumes y cosméticos. Algunas variedades de este vegetal oriundo de las recónditas profundidades del continente asiático, pueden ser plantadas y surgir en macetas y apenas con unos cuantos rayos de luz de sol al día se verán hermosos, no tanto como los que nacen y crecen al aire libre, pero lo bastante presentables como para presumirlos ante la sociedad. Eso sí. Al igual que otras especies de plantas, requieren algunos cuidados específicos para garantizar su crecimiento: como ya dijimos, unos cuantos minutos al sol por día le mantendrán vivo, aunque su floración no será tan densa como los que están en el exterior, por supuesto; cada año, justo después del nacimiento de las flores, debe rebajarse, cortarle todas las ramas y cosas de la base, deshacernos del enramado viejo y “pellizcar los brotes” (quitar las secciones terminales de los mismos) hasta el mes de julio unas tres o cuatro veces cada 10 días; se trata de plantas muy resistentes que crecen mejor en temperaturas más o menos frías, sin llegar al punto de congelación, y sin olvidar que durante el verano requieren riego abundante para estimular su vegetación, pero no en invierno.

Una infusión con pétalos de esta maravilla de la naturaleza le permite conciliar el sueño, descansar y reponer las energías perdidas por la actividad cotidiana y qué mejor si se toma sin azúcar para favorecer y limpiar el sistema digestivo.

“Las flores de jazmín frescas contienen una alta cantidad de aceite etérico, además de acetato bencílico, linalcohol, alcohol bencílico, indol y Jasmon, todas sustancias con propiedades afrodisíacas, sin embargo el té de Jazmín tan popular en China, es apreciado por sus propiedades digestivas, depurativas de toxinas y para la pérdida de peso, ya que acelera el metabolismo mejorando la circulación sanguínea, condiciones éstas que lo convierten como decíamos al principio en potente afrodisíaco natural”, detalla el sitio web alimentosparacurar.com, donde también se menciona que es usado para tratar dolores de cabeza, tos y enfermedades crónicas como el reumatismo, “por ello es tan apreciado particularmente en los meses de otoño e invierno, por sus propiedades estimuladoras de las defensas orgánicas, tan importantes en los meses más fríos donde este las enfermedades recrudecen, pero sobre todo se utiliza como un tónico natural reconstituyente general, además de ser un poderoso antiséptico”.

Por si ella fuera poco, detallan, “es un sedante natural y por ello actúa a nivel psíquico, siendo muy recomendado también para problemas respiratorios y debilidad nerviosa, además de que calma la comezón”.

Desafortunadamente, el jazmín es una planta trepadora y si no hay un cuidado permanente en torno a la dirección y el sentido que debe seguir, se corre el riesgo de ser y resultar, literalmente, invadido…

***

No hay un primer paso. Siempre hay un primer impulso pero nunca un primer paso porque la acción inició justo cuando decidimos andar. ¿Es lógico? No lo sé y tampoco me preocupa mucho. Para mí no es un primer paso y lo que digan los demás pues me resulta bastante sin embargo, aunque esta aseveración es contradictoria porque desde el momento en que hago una aclaración estoy dando alguna importancia, mayor o menor, a la concepción que otros se forman de mi a partir de mi razonamiento.

- ¿Entonces?, ¿me importa o no?

- ¿Qué?

- Pues eso, que le importe a los demás…

- Y yo qué sé…

- Lo acabas de decir.

- Te equivocas.

- Ya no entendí nada…

- No me importa.

- ¿Cómo?, ¿te importa o no?

- ¿Qué?

- Que me importe…

- No.

- ¿Y entonces por qué me contestas?

- Por educación…

- Yo creo que sí te importa…

- Piensa lo que quieras…

- Eso hago… siempre lo hago.

***

La pobre chica de verdad parece estar sufriendo. Lee, observa, murmura; lee, observa, murmura… lee, observa y murmura. Apenas avanza un sitio y continúa el ritual que inició hace ya media hora y que al parecer no pretende abandonar aun frente a la ventanilla y la sonrisa del hombre que le ha observado detalladamente.

En su turno extiende un recibo y entrega un billete de 500 pesos nuevecito. Sus padres acababan de regresar del banco y habían olvidado pagar esta otra cosa y ya no había tiempo de salir, así que enviaron a la joven a la escuela, temprano, y con la instrucción de pasar antes por la caja del municipio para cubrir lo del servicio. Como sea, el documento lo podrían recoger mañana a primera hora, pero el pago debía estar hecho con al menos 24 horas de anticipación y les quedaban apenas 90 minutos para el cumplimiento del burocrático plazo.

Ella no se negó a pesar de que estaba en medio de la lección más difícil para la clase de las 2 de la tarde. Con su “equipo”, cinco más de sus compañeros, tenía la obligación de ofrecer a los demás en el aula una explicación completa sobre “los procesos de producción y manufactura de papel en la última mitad del siglo pasado y su impacto en el medio ambiente”.

Al otro lado de la ventanilla, el sujeto le pregunta si trae cambio, ella niega con un gesto pero sigue murmurando cosas para sí y el hombre desconcertado le dice algo y ella solo señala su cuaderno con la mano y sonríe sin dejar de murmurar.

El papel regresa sellado a manos de la joven, quien agradece el servicio y lo guarda entre las hojas del cuaderno mientras sigue murmurando sin hacer caso al llanto silencioso del pequeño manipulador sentado en el piso junto a la máquina de golosinas y refrescos…

***

En casa hay dos ventanales enormes y un gato que detesta los cariños pero exige atenciones permanentes. Hay suficiente espacio ahí para colocar una maceta de las alargadas. La luz del sol “pega” dos o tres horas diarias y seguramente habrá oportunidad de que florezca mi pequeño jardín interior de jazmines.

Debo conseguir unos cuantos palitos de madera para que crezcan con guía y ver la forma de que ese pinche gato no se acerque a mis plantas, aunque quién sabe si lo haga porque odian los olores fuertes y como esta es una trepadora tal vez haya oportunidad de que salga bien y sin problemas.

- Joven, ¿en qué puedo servirle?

- ¿Le gustan los gatos?

alejandro.evaristo@milenio.com

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