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Miércoles , 17.10.2018 / 13:38 Hoy

Columna de Alejandro Cortés González-Báez

Un poco de romanticismo

Alejandro Cortés González-Báez

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Hay cientos o miles de canciones que han marcado épocas, dejando un indescriptible sabor de melancolía y ternura en millones de personas. Y ahora, cuando los editoriales de los periódicos están curtidos de temas amargamente políticos quiero poner un toque de relax. Por eso escribo algunas letras de canciones como un ejemplo de que en nuestro mundo hay algo más que trampas e intereses mezquinos. Claro está que esta selección es simple y subjetiva, y por lo mismo injusta.

Piel canela, interpretada por Los Pachos:

Que se quede el infinito sin estrellas y que pierda el ancho mar su inmensidad, pero el negro de tus ojos que no muera y el canela de tu piel se quede igual. Me importas tú y nada más que tú.

Non je ne regrese rien, interpretada por Edith Piaf:

No. No lamento nada. Ni el bien que me han hecho. Ni el mal. Todo eso me da igual. No, nada de nada. Eso está pagado, barrido, olvidado. Me importa un bledo el pasado. Con mis recuerdos he encendido una fogata. Mis penas, mis placeres. Ya no los necesito. Barridos los amores. Y todos sus temblores. Barridos para siempre. Vuelvo a empezar de cero. Ni el bien que me han hecho. Ni el mal. Todo eso me da igual. No lamento nada. Porque mi vida. Porque mis alegrías… hoy comienzan contigo.

Fly me to the moon, interpretada por Frank Sinatra:

Llévame volando hasta la Luna, déjame jugar entre las estrellas. Déjame ver cómo es la primavera en Júpiter y en Marte. En otras palabras, toma mi mano, en otras palabras... cariño, bésame. Llenas mi corazón con canto… Tú eres todo lo que anhelo, todo lo que venero y adoro. En otras palabras, por favor sé sincera, en otras palabras... te amo.

Killing me softy, interpretada por Roberta Flack:

Oí que él cantó una buena canción. Oí que él tenía un estilo y así que vine a verlo, esperar a escuchar un rato y allí estaba, este muchacho joven, un extranjero a mis ojos. Rasgando mi dolor con sus dedos. Cantaba mi vida con sus palabras. Matándome suavemente con su canción. Narrando mi vida entera con sus palabras. Sentía todo limpiado como con un chorro de agua… Sentía que él encontró mi vida, y yo rogué que él acabara… Matándome suavemente con su canción.

www.padrealejandro.com

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