• Regístrate
Estás leyendo: Torres de control
Comparte esta noticia
Lunes , 15.10.2018 / 11:14 Hoy

Columna de Alejandro Cortés González-Báez

Torres de control

Alejandro Cortés González-Báez

Publicidad
Publicidad

“Ya no puedo soportar a mi esposo(a); su afán de dominar. Es celoso(a). Me marca al celular por lo menos 30 veces al día. Me cuestiona siempre sobre con quién estuve. Me revisa el teléfono, la ropa, mi Face y mi computadora. Y así ha sido desde que éramos novios”.

Este es un ejemplo de un frecuente motivo de conflictos en todas las relaciones humanas. Aquí deseo referirme a esas personas –tanto hombres como mujeres– que teniendo un carácter dominante suelen actuar como controladores de los demás. Se les tiene que solicitar pista de despegue; informarles del plan de vuelo; hay que mantener contacto con la torre de control todo el tiempo… y pedirles permiso para aterrizar.

A veces es fácil descubrir cómo esta forma de conducta tiene su origen en carencias y complejos originadas desde la más tierna infancia, y por lo mismo vienen arrastrando problemas que no pueden resolverse con un simple acto de la voluntad, sino que requieren de un trabajo esforzado y constante.

Los dominadores requieren, también, ejercitarse en la paciencia con ellos mismos, pues mejorar su debilidad de carácter puede parecerles algo imposible. Quien pretenda ayudar a estas personas ha de demostrarles una confianza alentadora buscando el Efecto Pigmalión.

A menudo el trabajo de reingeniería requerido para restaurar esos matrimonios se complica porque cuando se plantean pedir ayuda pueden estar ya hartos o desanimados. Por eso, un recurso que suele ser positivo de entrada, es animarlos a considerar si las decisiones que están tomando urgen o pueden esperar.

En cuanto a las inseguridades que vienen del pasado sabemos que algunas no pueden remediarse, pero habrá que procurar sustituirlas buscando los aspectos positivos que la vida presente ofrece, buscando un proyecto de vida futura prometedora para tener un motivo lo suficientemente esperanzador que los motive a luchar.

Afortunadamente son muchos los casos de matrimonios que se han salvado o, por lo menos, que han conseguido una cierta estabilidad basada en el respeto mutuo, consiguiendo con ello disminuir desgarraduras en los cónyuges y reduciendo, por lo mismo, daños más severos en los hijos.

www.padrealejandro.com

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.