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Viernes , 20.07.2018 / 02:02 Hoy

Columna de Alejandro Cortés González-Báez

La 'soledad' de Francisco

Alejandro Cortés González-Báez

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En la homilía de la misa inaugural del Sínodo de la Familia, el 3 de octubre, el papa Francisco tocó el tema de la soledad. Como de costumbre, expuso con viveza una realidad que, no por ser frecuente, es poco dolorosa. Aquí unos párrafos de su sermón.

La soledad, el drama que aún aflige a muchos hombres y mujeres. Pienso en los ancianos abandonados incluso por sus seres queridos y sus propios hijos; en los viudos y viudas; en tantos hombres y mujeres dejados por su propia esposa y por su propio marido; en tantas personas que de hecho se sienten solas, no comprendidas y no escuchadas; en los emigrantes y los refugiados; y en tantos jóvenes víctimas de la cultura del consumo.

Hoy se vive la paradoja de un mundo globalizado en el que vemos tantas casas de lujo y edificios de gran altura, pero cada vez con menos calor de hogar y de familia; muchos proyectos ambiciosos, pero poco tiempo para vivir lo que se ha logrado; tantos medios sofisticados de diversión, pero cada vez más un profundo vacío en el corazón; muchos placeres, pero poco amor; tanta libertad, pero poca autonomía... son cada vez más los que se sienten solos, y los que se encierran en el egoísmo, en la melancolía, en la violencia destructiva y en la esclavitud del placer y del dios dinero.

Tanto poder acompañado de tanta soledad y vulnerabilidad; y la familia es su imagen. Cada vez menos seriedad en llevar adelante una relación sólida y fecunda de amor: en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza, en la buena y en la mala suerte. El amor duradero, fiel, recto, estable, fértil, es cada vez más objeto de burla y considerado como algo anticuado.

Jesús, ante la pregunta retórica que le habían dirigido –probablemente como una trampa, para hacerlo quedar mal ante la multitud que lo seguía y que practicaba el divorcio, como realidad consolidada e intangible–, restituye todo al origen de la creación, para enseñarnos que Dios bendice el amor humano, es Él el que une los corazones de dos personas que se aman y los une en la unidad y en la indisolubilidad.

La Iglesia... vive su misión en la verdad que no cambia según las modas pasajeras, o las opiniones dominantes.


www.padrealejandro.com

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