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Domingo , 23.09.2018 / 21:59 Hoy

Columna de Alejandro Cortés González-Báez

Ecualización de las áreas vitales

Alejandro Cortés González-Báez

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La mayoría de nosotros estamos acostumbrados a vivir realizando actividades diversas, pero sin ser conscientes de en qué área de nuestra vida estamos trabajando, y sin plantearnos si estamos donde deberíamos estar. Todo ello nos lleva a vivir sin analizar nuestra vida, sin fijarnos metas concretas y, por lo mismo, sin buscar los medios para mejorar.

Lo anterior puede resultar demasiado genérico y confuso. Por lo que vamos a enumerar diez áreas que nos conviene ecualizar armónicamente.

1. Ubicación social. Nuestro nivel socioeconómico se manifiesta en sueldos, bienes como la casa —ubicada en un barrio concreto—, los colegios donde estudian los hijos, la gente con quien convivimos.

Solemos desear elevar nuestro nivel socioeconómico, pero debemos tener cuidado con los espejismos. No existe una clase perfecta.

2. Desempeño profesional. Los estudios y la capacitación siempre son buenos, pero podemos descuidar temas más importantes por pretender subir profesionalmente.

3. Economía. El dinero, al igual que el poder, puede dejarnos sordos y ciegos. Por otra parte, son muchos los padres de familia que se rigen por el lema de "que no les falte nada a mis hijos" y, por darles bienes materiales, descuidan hacerlos virtuosos, con lo cual pueden terminar siendo egoístas, consumistas y hasta parásitos. La austeridad puede ser muy formativa en su educación.

4. Salud física. Éste es uno de los mayores bienes, pero se puede convertir en un dios al que servir. Hay quienes viven obsesionados por su bienestar corporal o por su figura atlética. Es necesario dedicar tiempo al ejercicio, cuidando el calentamiento para evitar lesiones; vigilar una sana alimentación y hacerse revisiones médicas periódicas.

5. Salud emocional. Es bueno saber qué es lo que nos produce estrés, y cómo podemos descansar y desfogar tensiones para no dañar la convivencia con la familia y los compañeros.

6. Sexualidad. En las relaciones maritales han de trabajar la inteligencia y la voluntad, no solamente los instintos y las hormonas. Sabiendo que los cónyuges son seres humanos necesitados de cariño y comprensión. Todo ello respetando la naturaleza de los actos encaminados a la creación de los hijos. Pueden ser, incluso, oportunidades maravillosas para mejorar el trato entre los esposos.

7. Cultura. Si no cultivamos nuestra ilustración, podemos caer en un "enanismo cultural". Muchos medios actuales se enfocan a divertir, evadiendo temas que nos podrían enriquecer. Como dice un comercial: "Te hace falta leer más books", pero también: te hace falta visitar museos, galerías de arte, escuchar música clásica, etc.

8. Solidaridad social. La solidaridad es una virtud que se describe como: "Todos somos responsables de todos". Cada año tenemos, por ejemplo, la oportunidad de colaborar, a través de los centros de acopio, con quienes sufren las consecuencias de catástrofes naturales. Nos conviene recordar que las desigualdades sociales tienen relación, entre otras causas, al desinterés por aquellos que tienen menos.

9. Vida espiritual. Vida. Práctica. Formación doctrinal y seguimiento espiritual. El espíritu también necesita tiempos para la oración y el trato con Dios.

10. Familia. Lo primero debe ser el cónyuge y después los hijos. Seres racionales, libres, diferentes entre sí. Es distinto educar que amaestrar. Hay que fijar objetivos, medios de evaluación, evitando la improvisación.


www.padrealejandro.com

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