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Domingo , 16.12.2018 / 15:12 Hoy

Sin ataduras

Salario justo para diplomáticos

Agustín Gutiérrez Canet

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El Servicio Exterior Mexicano (SEM) es el instrumento del Estado para defender los intereses y promover los objetivos de México en el mundo, a través de la red de misiones, embajadas y consulados.

La ejecución de la política exterior no puede estar en manos de improvisados. No debe continuarse la costumbre de nombrar a políticos en desgracia o amigos como embajadores y cónsules cuando, a la vez, se exige a los diplomáticos de carrera una formación sólida para su ingreso y ascenso por concursos de oposición.

Por ello, el Congreso de la Unión aprobó en marzo la iniciativa de senadores de todas las bancadas, con el apoyo del presidente Peña Nieto, para reformar la Ley del Servicio Exterior Mexicano, con el fin de fortalecer la diplomacia mexicana con mejores condiciones de desarrollo profesional y de retiro para los miembros del SEM.

Al aprobar la ley, todos los partidos políticos, incluyendo Morena, reconocieron que las prestaciones económicas de los diplomáticos han estado rezagadas por más de 20 años.

Al respecto, hay que aclarar que en la práctica la austeridad que ahora se impulsa de hecho es asumida por los diplomáticos mexicanos desde hace años, porque los salarios han estado congelados.

Los salarios del SEM en el exterior son fijados en dólares y euros, pero no han sido ajustados desde 1999, cuando Rosario Green era canciller, en el gobierno del presidente Ernesto Zedillo, por lo que han perdido más de la mitad de su capacidad adquisitiva.

La nueva ley establece que la SRE revisará la estructura salarial de los miembros del Servicio Exterior Mexicano de carrera con la Secretaría de Hacienda, para lo cual se deberá someter, a consideración del secretario, un análisis sobre el costo de vida en los diversos países.

El resultado sería que los salarios del SEM estarían muy por debajo de los de Naciones Unidas y de otros servicios diplomáticos de América Latina, como el brasileño, el argentino y el peruano.

Eso sí, la actualización salarial debe estar acompañada en exigir, en particular a los jefes de misión, mesura y honestidad en su función.

México es un país con muchas carencias. Su representación debe ser digna, acorde con el creciente peso internacional del país, pero sin incurrir en gastos onerosos.

Con toda razón, la opinión pública está indignada porque hay altos funcionarios y algunos embajadores o cónsules que han abusado de privilegios, lo cual no se puede tolerar, pero tampoco deben pagar justos por pecadores.

Hace falta explicar al público que en el caso de los servidores de México en el exterior sus salarios se fijan de acuerdo con el costo de vida de cada país donde viven. El diplomático que trabaja en Tokio, una de las ciudades más caras del mundo, gana más que el que labora en Asunción, una de las más baratas, y más que en Ciudad de México.

Por ello resulta absurdo e injusto convertir en pesos los salarios en dólares o euros a la hora de comparar los sueldos en México, como si el costo de vida en nuestro país fuera igual al resto del mundo. No hay que mezclar peras con manzanas.

La norma de que ningún funcionario gane más que el presidente, cuyo sueldo sería de 108 mil pesos, en el caso del SEM viene a ser la excepción a la regla.

La excepción se justifica porque, al laborar en el extranjero, los ingresos de los diplomáticos se fijan en divisas no en pesos y enfrentan en muchos casos condiciones de vida difícil.

Los colegas tienen que adaptarse a constantes cambios de adscripción con nuevos entornos económicos, sociales y culturales, no solo laborales, sino también educativos para sus hijos, así como retos de salud en muchos países.

Hay 154 misiones de México en el mundo, incluyendo 80 embajadas, siete misiones permanentes y 67 consulados. El personal está dividido en dos ramas: la diplomática-consular y la técnico-administrativa.

El SEM es el servicio civil de carrera más antiguo de la administración pública, pero su número sigue siendo muy reducido: mil 400 integrantes desde hace más de 40 años. En cambio, Brasil actualmente tiene más de 3 mil miembros.

Hoy un embajador en retiro recibe una pensión de 18 mil pesos, pero hay algunos jubilados de rangos inferiores que apenas perciben 2 mil pesos al mes, en especial de la rama administrativa.

La reforma a la ley incluye la posibilidad de aumentar de manera opcional la edad de jubilación a los 70 años, en lugar de los 65 años obligatorios, como era antes.

En el SEM prevalece la incertidumbre por el anuncio de un recorte de los salarios de los servidores públicos, si no se considera la excepcionalidad del Servicio Exterior Mexicano.

Al respecto, corresponde al propuesto canciller Marcelo Ebrard enviar un mensaje de tranquilidad a sus futuros colaboradores, indicando que no se van a recortar los salarios por dichas razones, aunque seguramente pedirá, y con razón, un ejercicio de austeridad.

Posdata

Hoy se inaugura la exposición La metrópolis en América Latina, 1830-1930, en el Museo Amparo, en Puebla.

La exhibición explora el impacto de un siglo de urbanización acelerada en capitales de la región, incluyendo Ciudad de México.

Se presentan mapas raros como el de Tenochtitlán de Hernán Cortés (1524) y grabados antiguos de la capital mexicana.

@AGutierrezCanet
gutierrez.canet@milenio.com

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