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Sábado , 15.12.2018 / 03:46 Hoy

Sin ataduras

México no debe dejarse chantajear

Agustín Gutiérrez Canet

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El principal desafío de la política exterior de México es tornar el enfrentamiento que Donald Trump mantiene con nuestro país por una relación cordial que convenga a ambas partes.

La tarea es sumamente compleja por dos grandes razones:

1. Una razón estructural que no se puede modificar: la asimetría de dos países vecinos en el campo político, económico y militar, con grandes diferencias en lo cultural, social, histórico, sicológico y racial.

2. Una razón circunstancial que sí se puede cambiar: la actitud negativa del presidente Trump hacia México.

Para ello es necesario hacer una radiografía, un profundo estudio político-sicológico del personaje para entenderlo en todas sus dimensiones, motivaciones, intereses, traumas, ambiciones y prejuicios.

Es decir, hay que entender a Trump, por qué hace lo que hace. Desde sus orígenes familiares, niñez, juventud, amistades, negocios y experiencias de negocios con México hasta la negativa influencia de su asesor Stephen Miller en temas migratorios.

Hay que tener claro por qué México es el país más agraviado.

La razón de por qué México es la piñata favorita de Trump se puede intuir si comparamos las relaciones vis-à-vis que tiene con Canadá.

México y Canadá comparten la condición de ser los únicos países que tienen frontera terrestre con Estados Unidos y los únicos que son socios comerciales en el TLCAN.

Sin embargo, Trump ordenó erigir un muro con México y no con Canadá, a pesar de que la seguridad de Estados Unidos con su vecino del norte es vulnerable.

Existe el antecedente del terrorista Ahmed Ressam, miembro de Al Qaeda, quien en 1999 cruzó la frontera desde Vancouver con la intención de atentar en el aeropuerto de Los Ángeles pero fue detenido en el intento. En cambio, no ha habido ningún ataque terrorista por fanáticos que hayan cruzado la frontera con México, gracias a la cooperación bilateral.

La seguridad de Estados Unidos no está amenazada por los migrantes sino por los terroristas. Por ello, México rechaza la criminalización de los millones de mexicanos y centroamericanos migrantes, como si todos fueran pandilleros de la Mara Salvatrucha.

Trump busca culpar a los migrantes con fines electorales. Es inaceptable separar a hijos de sus padres. La condena unánime dentro y fuera de Estados Unidos lo hizo dar marcha atrás.

Con Andrés Manuel López Obrador, México seguirá siendo un vecino confiable de Estados Unidos que no permitirá que se utilice al territorio nacional como trampolín para atacar a nuestro vecino del norte. Pero no permitirá agravios a los mexicanos.

Por ello, Trump debe reconocer la contribución de México a la seguridad de sus habitantes y de su integridad territorial. A Estados Unidos le conviene contribuir al desarrollo de la región centroamericana para enfrentar las causas y no los efectos de la migración.

Trump sugirió establecer con Canadá un tratado bilateral de libre comercio para excluir a México y acabar con el trilateral TLCAN. Divide y vencerás. Pero obviamente México rechazó tal posibilidad y las negociaciones siguen.

Trump acusó a México de quedarse con los trabajos de los obreros estadunidenses, pero él conoce muy bien las reglas del mercado laboral, las empresas buscan mano de obra barata para ser más productivas. Otro motivo de desempleo es la creciente robotización que reduce la intervención humana en la producción, fenómeno que no es culpa de México.

Nuestros mejores aliados estadunidenses son los estados que más se benefician del comercio con nuestro país en el marco del TLCAN. Hay cerca de 5 millones de puestos de trabajo que dependen del mercado mexicano, según la U.S. Chamber of Commerce.

California se ha beneficiado con 575 mil trabajos, Texas con 387 mil, Nueva York con 318 mil, Florida 285 mil, Illinois 211 mil. Le siguen Pensilvania, Ohio, Georgia, Carolina del Norte y Míchigan.

Parte de la base electoral de Trump depende también del jugoso mercado mexicano del maíz. México es el principal comprador de maíz estadunidense por más de 2 mil 500 millones de dólares en la temporada 2015-2016.

Montana, Dakota del Sur, Dakota del Norte, Nebraska, Colorado, Kansas y Misuri exportan más de 95 por ciento de su maíz a México. Agricultores que dependen de las compras mexicanas.

Pero México ya está buscando alternativas de compra del grano en Brasil y Argentina para tener proveedores confiables de maíz y no ser tan vulnerables.

El principal socio comercial de Texas, Arizona y Utah es México. Sus intereses económicos estarían amenazados por el fin del TLCAN y por lo tanto coinciden con nuestro país.

Ante este panorama de guerra comercial, México no está solo. Guardadas las proporciones, tenemos intereses y aliados afines dentro y fuera de Estados Unidos.

Todo esto demuestra que, si bien tenemos una excesiva concentración comercial del 80 por ciento, las relaciones con Estados Unidos son tan fuertes que afectar a México al final perjudica a la misma economía estadunidense, sobre todo en ciertas regiones importantes.

Creo que Trump no se va a salir del TLCAN, afectaría su base electoral, que es lo único que le importa para poder reelegirse. Es de esperar que seguirá con amenazas para sacar ventajas en la renegociación. Sin embargo, México no debe dejarse chantajear. Tiene con qué defenderse.

@AGutierrezCanet
gutierrez.canet@milenio.com

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