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Miércoles , 14.11.2018 / 10:35 Hoy

Sin ataduras

Meade: ¡mexicanos, el acero aprestad!

Agustín Gutiérrez Canet

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En este espacio, el 22 de noviembre de 2016, en la columna intitulada “Guerra comercial contra Trump”, propuse un plan eficaz para defender los intereses comerciales de México, mientras conspicuos representantes de nuestro gobierno evadieron como avestruces las amenazas proteccionistas.

José Antonio Meade, desde canciller hasta secretario de Desarrollo Social y de Hacienda, jamás levantó la voz, más bien parecía susurro, para defender al país ante las constantes amenazas de Trump contra nuestros migrantes, el muro y el TLCAN.

Como canciller, Meade entregó entre 2014 y 2015, mil millones de pesos a Josefina Vázquez Mota, presidenta de Juntos Podemos, cinco veces más que el presupuesto destinado al Instituto de Mexicanos en el Exterior, unidad de la SRE encargada de realizar tareas de protección y apoyo a las comunidades mexicanas en Estados Unidos.

En plena ofensiva del candidato Trump contra los mexicanos, el secretario Meade dejó sin embajador durante seis meses (de marzo a septiembre de 2015) a nuestra representación en Washington.

Como canciller, Meade apoyó que agentes aduanales de Estados Unidos porten armas en nuestro territorio en violación a la soberanía nacional, a través de la aprobación, el 9 de abril de 2015, de la reforma a la Ley Federal de Armas de Fuego.

El 20 de febrero de 2016, como secretario de Desarrollo Social, el funcionario favorito de Peña Nieto fue apasionado abogado de la “prosperidad compartida” con Norteamérica y del “futuro que tenemos predestinado” con Estados Unidos (http://www.mvsnoticias.com/#!/noticias/meade-a-trump-no-reconocer-la-amistad-entre-mexico-y-eu-atenta-contra-el-futuro-158).

Después, el 16 de octubre de 2017, como secretario de Hacienda, Meade afirmó que México es mucho más que el TLCAN, cuando vio que las negociaciones ya no avanzaban.

Ahora, con las medidas proteccionistas al acero y el aluminio, el candidato del PRI elevó su voz con firmeza: “Con México no se juega. Responderemos a EU imponiéndoles aranceles. El futuro de esta región está en el respeto, el comercio y el entendimiento. No nos vamos a dejar. Defenderemos nuestros empleos, nuestros mercados y a nuestros trabajadores. Hoy y siempre”.

Hoy el transformado Meade parece lanzar una patriótica arenga: ¡mexicanos, el acero aprestad!

Es curioso cómo cambian los papeles en una lid electoral con tal de ganar votos. El antiguo tecnócrata se convierte no solo en nacionalista sino en populista. Ahora promete duplicar las pensiones que reciben los adultos mayores y no dice cómo va a afectar el gasto público, lo cual hubiera dicho antes que sería irresponsable.

Como secretario de Hacienda de Felipe Calderón, Meade bloqueó la reforma para mejorar las bajas pensiones de apenas unos 300 diplomáticos de carrera jubilados porque dijo que afectaría a las finanzas públicas y hoy como candidato promete nada menos que el doble de la pensión a 20 millones de beneficiarios, como si nada.

Pero volvamos al conflicto comercial por el asunto del acero y el aluminio, que está ligado a las negociaciones del TLCAN.

México hizo bien en aplicar medidas recíprocas pero le faltó el anuncio de demandar a Estados Unidos ante la Organización Mundial de Comercio (OMC), a diferencia de Canadá y la Unión Europea.

En el plan que propuse hace año y medio, escribí que México se puede defender en la OMC para dirimir un diferendo comercial con Estados Unidos y ponía como ejemplo el caso automotriz, pero el procedimiento es el mismo para el tema del acero y el aluminio.

En este caso, Estados Unidos debería pagar una compensación por la pérdida de comercio sufrida por nuestro país. Si Estados Unidos se rehúsa a negociar la compensación con México, nuestro país podría unirse a Canadá y la Unión Europea.

Pero Trump es obstinado y lo único que le importa es ser reelecto en el 2020. Creo que Trump no cometerá el error de denunciar el TLCAN, porque afectaría a su propia base electoral, como son los agricultores que exportan maíz a México y otros sectores como el automotriz y electrónico, pero siempre tenemos a la OMC para defendernos.

México hizo muy bien en no ceder a las presiones de Estados Unidos en el TLCAN. Las negociaciones no continuaron debido a la resistencia de México y Canadá a aceptar demandas de Trump como la llamada cláusula sunset, que obligaría a renegociar cada cinco años el tratado, creando incertidumbre.

Como represalia, Trump aplicó una ley de 1962, denominada Trade Expansion Act, que le confiere al presidente de Estados Unidos la facultad de invocar razones de “seguridad nacional” para imponer sanciones comerciales cuando la economía nacional supuestamente está en peligro.

Lo anterior significa un verdadero abuso difícil de justificar con países que son socios comerciales o vecinos, no sus enemigos, como son México, Canadá, Reino Unido, Alemania o Francia.

Trump no solo está minando la confianza de sus aliados sino todo el sistema internacional del comercio, que tanto tiempo y trabajo ha costado construir, por su ambición de reelegirse.

@AGutierrezCanet

gutierrez.canet@milenio.com

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