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Jueves , 20.09.2018 / 11:57 Hoy

Malestar en embajadas de México

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Una ola de inconformidad creció entre diplomáticos y empleados adscritos a embajadas y consulados de México por el encarecimiento de prestaciones del nuevo seguro médico, vigente a partir del presente año.

De Nueva York a París, de Teherán a Shanghái, de Moscú a Lisboa y de Portland a Tecún Umán, numerosas representaciones en el exterior expresaron su malestar a la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) por el incremento de los costos de vida a causa del detrimento en las prestaciones de ley.

La nueva empresa contratada, Awp Health & Life S.A. (Allianz Partners), presta servicios más onerosos a los asegurados, en comparación con la anterior, Bupa Insurance Limited.

Ahora los miembros del Servicio Exterior Mexicano (SEM) deben asumir una proporción muy superior en el costo de los gastos médicos propios y de sus dependientes económicos, lo cual se traduce en un severo impacto en su economía familiar y un retroceso en las prestaciones.

Se incrementó 20 por ciento el deducible individual y familiar para consultas realizadas dentro de la red y 33% para consultas fuera de ella. También subió 20% el coaseguro.

Al respecto, la Dirección General del Servicio Exterior y de Recursos Humanos de la SRE explicó a los afectados el procedimiento de licitación e informó que el objetivo buscado con la nueva contratación del seguro médico para los miembros del SEM y para los empleados locales es brindar el mismo servicio, pero con un costo menor.

Sin embargo, la Misión Permanente de México ante las Naciones Unidas, en Nueva York, en un mensaje enviado el 19 de enero, respondió así a la cancillería:

“Desafortunadamente su objetivo de contratar un seguro que brindase los mismos beneficios médicos no se ha cumplido y por el contrario, el costo de los deducibles, coaseguros y copagos viene a agravar la situación creada por los muy bajos salarios del Servicio Exterior en Nueva York, los cuales no han sido revisados en casi 20 años, habiéndose perdido más de 40% del poder adquisitivo del personal diplomático acreditado”.

Lo anterior es verdad, tanto en Nueva York como en todo el mundo. Suben los gastos médicos y congelan los salarios. La última vez que subieron los sueldos en el extranjero, solo para compensar el alza de la inflación, ocurrió hace más de dos décadas, en el gobierno de Ernesto Zedillo, cuando la canciller era Rosario Green.

Desde entonces, ninguno de sus sucesores se preocupó por resolver esta injusticia laboral. A la canciller emanada del SEM de carrera, Patricia Espinosa, no le importó, ni tampoco a los financieros que brincaron a cancilleres, como José Antonio Meade.

Al menos el secretario Luis Videgaray expresó en la reunión de embajadores y cónsules el deseo de mejorar las condiciones laborales y salariales del personal diplomático. Veremos qué acciones adopta.

El personal diplomático paga entre 50 y 60% de su salario en el alquiler de vivienda en ciudades tan caras como Tokio, Oslo, Nueva York o Londres. A esto hay que sumar los altos costos inherentes a la salud y, en particular, el alto costo de vida en el extranjero, a veces mucho mayor que en México.

En Francia los costos de tratamiento de una persona que padece cáncer pueden ascender a 50 mil euros por año. Bajo este supuesto y en las condiciones de la póliza actual, un miembro del SEM con dicha enfermedad debería sufragar de su propio bolsillo alrededor de 9 mil 200 euros.

En Portland, cuatro empleados locales son jóvenes DACA (dreamers), que por la naturaleza de su condición migratoria no tienen acceso a otros servicios de cobertura de salud, ni la oportunidad de viajar a México para recibir atención médica.

Los jóvenes que inician su carrera diplomática, al ganar menos, son los que sufren más estas cargas adicionales, lo que produce desaliento, y en consecuencia, deserción en las filas del servicio.

Lo mismo sucede con la rama administrativa y los empleados locales que carecen de fondos económicos suficientes para cubrir los pagos inherentes al seguro.

En estas condiciones, la moral de equipo está baja y se ha sumido al personal en un estado de inquietud y de evidente vulnerabilidad.

Varios colegas del SEM me enviaron copia de los mensajes que han circulado en todas las representaciones y decidí difundir sus legítimas preocupaciones en solidaridad. El público debe conocer las condiciones reales en que se desempeñan y cambiar la percepción de que todo es glamur en el mundo diplomático.

El SEM es el único auténtico servicio civil de carrera. Salvo algunas excepciones, los diplomáticos sirven al Estado mexicano de manera profesional y honesta, sin intereses partidistas, por ello es muy grave que el Estado descuide el bienestar de sus servidores.

Debe asegurarse que el personal del Servicio Exterior y los empleados locales puedan tener, sin menoscabo alguno, la seguridad fundamental y legal que constituye la atención de la salud, y recordar que, al ser rotados en diversos lugares del mundo, están expuestos a contraer enfermedades como malaria o padecer climas extremos.

No se trata de un privilegio. Recibir un seguro médico y un salario conforme al perfil internacional es un derecho.

Posdata

La Asociación del Servicio Exterior Mexicano debería defender el aumento salarial de los miembros del SEM y un mejor seguro médico.

@AGutierrezCanet

gutierrez.canet@milenio.com

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