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Sin ataduras

Arvo Pärt, premio Ratzinger

Agustín Gutiérrez Canet

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Roma. Hace una semana tuve el honor de asistir a la ceremonia en la que el papa Francisco entregó el premio Ratzinger al compositor Arvo Pärt.

Es la primera vez que un músico recibe el galardón, otorgado por la Fundación Vaticana Joseph Ratzinger-Benedicto XVI.

Hubo otros dos ganadores, los teólogos alemanes Theodor Dieter, luterano, y Karl-Heinz Menke, católico, mientras que el artista estonio es ortodoxo.

El premio fue un auténtico gesto ecuménico, sobre todo en este año que se conmemoran 500 años de la reforma protestante de Martín Lutero.

Por ello, el papa Francisco expresó:

“Me alegro de que los tres ilustres galardonados provengan de tres confesiones cristianas, incluyendo la luterana, con la cual este año hemos vivido momentos particularmente importantes de encuentro y de camino común”.

El premio Ratzinger ha sido equiparado al Nobel en teología. Fue creado para honrar cada año a teólogos sobresalientes de todo el mundo, pero esta vez el jurado decidió también premiar a Arvo Pärt por su música sacra, inspirada tanto en la tradición ortodoxa rusa como en los cantos gregorianos.

El papa Francisco citó a su antecesor para decir que la belleza es una vía privilegiada para abrirnos a la trascendencia y encontrar a Dios.

La ocasión fue propicia para que el maestro interpretara Vater unser (Padre nuestro), obra dedicada al papa Benedicto XVI, y tocara el piano que perteneció al pontífice emérito.

Arvo Pärt, el compositor vivo más interpretado en el mundo, escribió Virgencita, obra para coro dedicada a la virgen de Guadalupe, en ocasión de su visita a México en octubre de 2012. A instancias mías compuso, sin recibir honorarios, este regalo al pueblo mexicano.

Mi amistad con Pärt se remonta a diciembre de 2011, cuando lo invité a participar en el Festival Internacional Cervantino, en mi calidad de embajador en Finlandia, concurrente en Estonia.

El compositor se fue al exilio a causa de la intolerancia religiosa de los gobernantes soviéticos que ocuparon Estonia. Emigró con su familia a Viena y luego a Berlín, donde vivió varios años. Regresó a su patria, y ahora está dedicado a construir el Centro Arvo Pärt, cerca de Tallinn, que será inaugurado el año próximo.

La ceremonia se llevó a cabo en la Sala Clementina del Palacio Apostólico en el Vaticano, construida en el siglo XVI en honor del papa Clemente I. En los muros hay frescos que representan las virtudes cardinales. Y en el piso de mármol las figuras geométricas brillan, como si estuvieran mojadas.

Luego de la ceremonia, después de que salieron el papa, los cardenales y los embajadores, me acerqué al maestro, lo felicité, nos abrazamos y nos tomamos una fotografía en la espléndida sala.

Antes de despedirnos, tuve una sorpresa: Arvo me entregó una invitación a la cena oficial en honor de los premiados en el Palacio della Rovere. Me preguntó si podía asistir. Por supuesto que sí, respondí, sería un privilegio.

Y ciertamente lo fue, especialmente al final del convivio, cuando escuché al compositor tocar al piano Für Alina, una de sus obras más conmovedoras. Fue una experiencia sublime.

Posdata

El prematuro destape internacional de José Antonio Meade por Luis Videgaray, ante el Cuerpo Diplomático Acreditado en México, daña a ambos, al PRI y al mismo Presidente.

Perjudica a Enrique Peña Nieto porque si pensaba ungir a Meade y lo hace, confirmaría la impresión de que él no manda, sino el kingmaker Videgaray.

Afecta a Videgaray porque al evidenciar su influencia sobre Peña Nieto, el Presidente podría perderle la confianza, marginarlo o renunciarlo. El jefe que no se hace respetar pierde el respeto de los demás.

Se arriesga una división en el PRI si los antiguos dirigentes rompen la disciplina al apostar por un militante y no por un acomodaticio. Las recientes encuestas colocan a Osorio Chong como el candidato priista más fuerte, muy por encima de Meade, quien no sube en las preferencias, a pesar de haber brincado de cartera en cartera con el apoyo de Videgaray.

Videgaray comparó a Meade con Calles, por el número de secretarías ocupadas, como si fuera algo meritorio. El multichambas Meade no ha dejado huella por donde ha pasado, mientras que Calles pasó a la historia por crear instituciones como el Banco de México y el PNR, antecedente del PRI. Pero también creó el Maximato.

Desafortunada comparación. Si Calles creyó que Cárdenas iba a ser su títere, Peña Nieto podría dudar de que el dócil Meade de hoy lo será mañana. Lo mismo pensó Salinas en relación con Zedillo.

El ditirambo de Videgaray a Meade confirma la profunda amistad y ambición que los unen, gestadas cuando ambos eran estudiantes de economía en el ITAM.

Establecieron entonces un pacto juvenil, una especie de omertá, que ahora buscan lograr: sentarse uno de ellos en la silla presidencial. Están muy ansiosos y por eso cometen errores.

Ahora parece que al Presidente le quedan solo dos cartas: Osorio Chong o Nuño.

@AGutierrezCanet

gutierrez.canet@milenio.com

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