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Viernes , 21.09.2018 / 02:15 Hoy

Sin ataduras

2017-09-09

Agustín Gutiérrez Canet

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Roma. En la renegociación del TLCAN hay una posición absurda de México sobre los salarios: la parte mexicana se opone a subirlos, mientras que la de Estados Unidos está a favor de incrementarlos.

Es absurda porque ahora parece que el defensor de los trabajadores mexicanos es Donald Trump y no Enrique Peña Nieto.

La posición mexicana, que se ha mantenido de bajo perfil para evitar críticas, fue evidenciada por el representante comercial estadunidense, Robert Lighthizer, el pasado martes ante el secretario de Economía, Ildefonso Guajardo.

Al concluir sin avances significativos la segunda ronda de negociaciones, Lighthizer pidió un acuerdo que “ayude a los trabajadores americanos, agricultores y ganaderos y que al mismo tiempo eleve los niveles de vida de los trabajadores en México y Canadá”.

Los bajos salarios mínimos de México, que ajustada la inflación llevan décadas prácticamente estancados, son uno de los principales atractivos para invertir en nuestro país por parte de las empresas de Estados Unidos y de otros países.

Son tan bajos que un trabajador chino ahora gana más que un trabajador mexicano, pero México recibe menos inversiones que China, lo que demuestra que para atraer inversiones no basta tener bajos salarios.

¿Por qué el gobierno mexicano y los empresarios no quieren beneficiar a los trabajadores mexicanos con incrementos salariales?

Porque es más fácil mantener el actual modelo de producción subsidiado con dumping laboral que mejorar la competitividad, abandonando a los trabajadores a que sigan viviendo en condiciones estrechas.

La parte mexicana argumenta que, si sube la mano de obra, baja la inversión extranjera al elevarse el costo de la producción, lo que generaría mayor inflación y desempleo.

Pero este temor es infundado, pues el incremento salarial debe ser paulatino y compensado de manera proporcional al incremento de la competitividad.

El líder sindical canadiense, Jerry Dias, acusó al gobierno de México de mantener a sus ciudadanos en la pobreza de forma deliberada, mientras que la CTM, que se proclama revolucionaria y nacionalista, se mantiene callada pero lista para gritar su apoyo incondicional al ungido neopriista, conservador y proamericano.

¿Por qué el gobierno de Trump desea que los trabajadores mexicanos ganen más?

A Trump le importa un bledo la clase laboral mexicana, lo que le importa es que suban los salarios mexicanos para que las empresas estadunidenses permanezcan en su país y conserven el empleo los trabajadores estadunidenses.

En promedio, un trabajador estadunidense gana 10 veces más que un mexicano.

Vaya paradoja de la economía y de la política: Trump quiere que suban los salarios en México, no porque esté preocupado por su bienestar, sino por que al encarecerse la mano de obra mexicana, bajaría la brecha salarial con la estadunidense, y a las empresas de ese país les resultaría menos atractivo invertir en el nuestro.

Si el gobierno mexicano estuviera preocupado por mejorar las condiciones de vida de sus trabajadores, cambiaría el modelo de producción, que sea justo para el capital y el trabajo, sin caer en desequilibrios económicos contraproducentes.

La integración nacional en el valor agregado de las exportaciones es de apenas 40 por ciento, la industria bajó de 21 a 17 por ciento su participación en la economía, y la competitividad del país depende en buena medida de la mano de obra barata.

La competitividad, sin salarios castigados, se puede elevar tomando varias medidas graduales: mejorar la infraestructura de transporte, la capacitación laboral, la innovación tecnológica, la seguridad pública, el respeto a las leyes, el combate a la corrupción y la impunidad, entre otras.

Se puede ser competitivo sin sacrificar al trabajador. No se trata de populismo ni de demagogia al crear un modelo con justicia social.

Populismo es elevar la deuda de 40 a casi 50 por ciento del PIB, en cinco años de este gobierno, dejando el mayor peso de la deuda al próximo.

Sin duda el TLCAN ha dado beneficios a México porque ha aumentado el comercio y la inversión, pero no ha aumentado de la misma forma el bienestar de los trabajadores.

En la modernización del TLCAN, el gobierno y los empresarios de México deben considerar no solo los intereses del capital sino también el de los trabajadores mexicanos.

Es una vergüenza que, por las razones que sean, Trump se haya convertido en el promotor de la clase laboral mexicana, y ésta sea abandonada por su propio gobierno.

Posdata

El doctor Julio Boltvinik, investigador de El Colegio de México, acusó a José Antonio Meade de promover, cuando era secretario de Desarrollo Social, la manipulación de las encuestas de medición de la pobreza para bajar la estadística oficial.

Boltvinik declaró en Sin Embargo que Meade cambió la vara de medir con el fin de contar menos pobres de los que en realidad existen para usar como propaganda electoral el dato sesgado del Inegi y del Coneval, de que en el gobierno de Peña Nieto bajó la pobreza en 2.4 millones de ciudadanos en México.

Es un verdadero milagro estadístico.

@AGutierrezCanet

gutierrez.canet@milenio.com

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