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Jueves , 18.10.2018 / 13:50 Hoy

Cambio y fuera

Los 'fulles' o la vida

Adriana Malvido

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El tema regresó a la mesa de debates cuando Patricio Floresmeyer, Héctor Gandini y Minerva León murieron luego de ser embestidos por un doble remolque en la carretera de Cuernavaca el pasado 9 de julio. Los padres de los jóvenes llevaron su reclamo a los medios, a la opinión pública, al Congreso y a la Asamblea Legislativa. Con 80 mil firmas ciudadanas a favor de la prohibición de los fulles, seis iniciativas en el Legislativo y una intensa presión mediática, la Secretaría de Comunicaciones y Transportes respondió con un acuerdo en la Segob, la promesa de revisar la norma oficial y un foro en el Senado que se llevó a cabo ayer: "Pesos y dimensiones de las configuraciones vehiculares...". Ante un reclamo social urgente, toneladas de discursos.

Hilda Caballero, Héctor Gandini y Alejandro Floresmeyer, que han impulsado el debate desde el dolor de la pérdida de sus hijos, escucharon durante el foro una avalancha de cifras, estadísticas y porcentajes en defensa, no de la seguridad de los ciudadanos que transitan por carreteras, sino de los intereses de empresarios y transportistas. Que si el riesgo de pérdidas económicas. Que si la prohibición llevaría a "más pérdida de vidas", según la lógica de Gerardo Ruiz Esparza. Que no son mil 200 los muertos en accidentes por los dobles remolques este año, sino 25, según la SCT... Que si la productividad y la competividad, que si el desabasto (¿de papitas, cervezas, refrescos...?)... Alguien dijo por ahí: "¿Tenemos que estar siempre oyendo la voz del dinero?"

Caballero, Floresmeyer y Gandini irrumpieron en el Senado con su dolor, pero también con palabras cargadas de sentido común: "¿Quién vela por el derecho a la vida en este país? ¿Quién garantiza los derechos humanos? ¿Qué autoridad pone orden? ¿Dónde están la conciencia y la responsabilidad social?", preguntó la madre de Pato. Floresmeyer denunció la corrupción, la falta de empatía, la complicidad de instituciones y grandes empresas para favorecer la "competividad" por encima de la vida, para proponer soluciones con base en carreteras, controles y autoridades "imaginarios" y para mentir. Advirtió: "las mentiras escritas con tinta no pueden ocultar la verdad escrita con sangre". Y, en alusión al mundo entendido en cifras, Gandini estremeció al Senado cuando dijo: "El día del accidente perdí al 33 por ciento de mis hijos y no pienso poner más".

Y todos se llevaron su pregunta: "¿cuántas firmas, cuántos muertos más necesitan para prohibir el doble remolque?" Saben que, mientras se dictamina, los accidentes seguirán. Lo mismo que el reclamo.

adriana.neneka@gmail.com

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