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Miércoles , 17.10.2018 / 07:07 Hoy

Cambio y fuera

Hilda Caballero, "Pato" y "El principito"

Adriana Malvido

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Aún no sabía leer cuando Patricio Floresmeyer Caballero, Pato, ya había hecho de El principito su libro consentido. A los 22 años, aquél seguía siendo el personaje literario más significativo de su vida. Por eso, su familia y sus amigos le envían cartas con rosas y estrellas ilustradas hasta el planeta desde donde hoy percibe cómo lo extrañan aquellos que lo conocieron y lo amaron tanto, con su risa, su generosidad y su alegría. Desde allá también mira a su madre, Hilda, decidida a luchar en su memoria porque a nadie más le suceda lo que a él, esa mañana trágica del 9 de julio cuando un tráiler de doble remolque embistió el auto en el que viajaba hacia Cuernavaca con cinco amigos y le arrebató la vida a tres jóvenes en su mejor momento.

Artista, diseñadora gráfica con maestría en diseño de videojuegos y animación en 3D, Hilda Caballero sabe dibujar viñetas con palabras para describir al niño inspirado en El principito. Al hermano con el que Renata y Roberta conocieron el ejemplo más luminoso y divertido. Con quien ella misma jugaba luchitas, se abrazaba y se decían “te quiero” sin regateos. Con el que su padre Alejandro se maravilló tantos días al verlo ir y venir con su simpatía o festejar un gol de Ronaldo hasta en la repetición. Con el que sus compañeros de Arquitectura compartieron pasión, proyectos y el sueño de una maestría. Al que tíos y primos escucharon entonar emocionado canciones románticas. Al chavo que repartía rosas. Al mejor amigo de María Gandini, que sigue su lucha en el hospital. Recuerda Hilda la multitud afectuosa que convirtió terapia intensiva en una nave para darle las gracias y nutrirlo de amor en el viaje de regreso a su planeta el 13 de julio. Y es que, dice Hilda, “Pato tenía el corazón más grande de este mundo”.

Para conectarse con él, “y no hay de otra forma que con el corazón”, Hilda se dio a la tarea de escribirle y dibujarle todos los días. Y encontró la manera de darle sentido al sinsentido: “Patito, así como tu ayudaste a tanta gente, yo prometo hacer algo en tu nombre”. Y “porque no quiero que ningún papá, mamá o hermana, viva lo que nosotros estamos sufriendo”, lanzó la petición en change.org, que lleva más de 60 mil firmas, para que se prohíba la circulación de camiones de doble remolque. Cuando siente que el dolor la rebasa, piensa en su hijo, en Héctor Gandini y en Minerva León, víctimas de aquél tráiler y de la negligencia para regular o retirar de las carreteras ese tipo de transporte que también le quitó la vida a Ignacio Padilla y ha provocado más de mil víctimas en 2016.

El asunto ya está en el Congreso. Lo seguiremos, como a Pato los suyos en cada puesta de sol.

adriana.neneka@gmail.com

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