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Lunes , 22.10.2018 / 03:05 Hoy

Cambio y fuera

El secuestro de Walter

Adriana Malvido

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Tres semanas después, Walter tiene las muñecas marcadas por las esposas. Así regresa a su país, Argentina, luego de su secuestro a cargo de elementos policiacos y un presidente municipal. Antes de irse pide que se cuente su historia cuando él ya no esté aquí, porque teme por su integridad.

A Walter Castro Veliz, fotógrafo, de 30 años, lo levantan el 15 de septiembre a las 6 de la tarde. Camina con su novia y dos amigos en Punta Zicatela, Oaxaca, donde van a surfear unos días, cuando los aborda una patrulla de la policía municipal. Los revisan, y al encontrar en la mochila de Walter una bolsa con tabaco, lo detienen bajo el cargo de "sospechación", así le dicen. Lo esposan y se lo llevan a la delegación y después, en la caja trasera de una camioneta, esposado al vehículo, cinco agentes lo trasladan por carretera sin darle explicaciones. Cuando reclama el trato, se ríen: "Nos vale madres el turismo". Tras 25 minutos de viaje lo encierran en la presidencia municipal de Santa María Colotepec. Ahí ve a dos pescadores de Zicatela esposados como él y escucha a un policía pedir por radio: "Nos falta uno, tráiganse a un hippie o a un malabarista". Afuera, la fiesta de la Independencia. Un hombre tomado le da palmadas en el hombro: "Ánimo carnal, hazme el paro y luego te suelto". No sabe que es el presidente municipal. Oye cómo éste, en el estrado, da un discurso sobre derechos humanos y luego el grito y el viva México y como acto final lo conducen a él y a los pescadores al escenario... "Y como esa noche, vamos a ordenar al director de la policía municipal para que le de libertad a los presos. ¡Lo mismo que hizo el cura Hidalgo...!". Así se enteran de que son parte de un show. Les quitan las esposas. Sus amigos, que lo siguieron, graban la escena en video. A la una de la mañana, un policía les indica: "Les vamos a dar un ride", y luego de un terrorífico trayecto dejan a Walter ahí donde lo levantaron. Él denuncia ante derechos humanos en San Cristóbal de las Casas, donde vivió los últimos meses, después de tres años recorriendo el país de norte a sur para realizar una exposición y un libro titulado México humano, retratos.

Carmelo Cruz Mendoza, el presidente municipal, duerme como si nada. Walter no, por eso se va. Lo escucho, miro el video, veo sus muñecas, recuerdo a los pescadores que se quedan... ¿Por dónde empezamos a recomponer la casa?

adriana.neneka@gmail.com

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