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Viernes , 20.07.2018 / 11:50 Hoy

Cambio y fuera

El derecho a la danza

Adriana Malvido

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Al Seminario del Taller Coreográfico de la UNAM, que fundó Gloria Contreras, asisten más de mil alumnos de todas las edades que a partir del 1 de enero podrían quedarse sin instalaciones si las autoridades persisten en dar por terminado el convenio que se mantuvo vigente durante 42 años. Por eso, 131 padres de familia han solicitado un amparo insólito: reclaman la violación al derecho humano de los niños a bailar.

Algunos testimonios: "En los seis años que mis hijas tienen de estudiar en el seminario los maestros han demostrado una entrega absoluta (...) se siguen privilegiando los valores de nuestra máxima casa de estudios como son el respeto y la inclusión. Perder esto sería un daño terrible para las generaciones que vienen". (Rosana García M.).

"El seminario significa el primer vínculo que cientos de niños forman con el arte y especialmente con la danza". (Mauricio Barrera P.).

"Externo todo mi apoyo al seminario en el que a lo largo de 16 años he recibido educación dancística (...) representa para mí y estoy seguro que para muchos también, una oportunidad única e irremplazable". (Dr. Marcelino Esparza A. Profesor de la Facultad de Medicina).

"Tengo 57 años. Trabajo en la UNAM desde hace 36 y tomo clase para adultos mayores desde hace más de cinco. Esta escuela ha traído grandes beneficios a mi familia pues mi hija, de 13, toma ballet desde los cuatro años. Gracias al seminario tuvimos acercamiento a la danza que nos enamoró". (Andrea Becerril G).

"Tengo 21 años y estudio en la Facultad de Psicología, en la danza me he descubierto a mí misma". (Marianne Anincer).

"A partir de que mi hijo Emiliano entró al taller, ha tenido un cambio impresionante en relación a sus actividades académicas e interpersonales". (Lyam Santana).

"Soy graduado de diseño industrial de la UNAM y de la carrera de cantante en el Conservatorio Nacional; trabajé 20 años en el coro del Teatro de Bellas Artes. Soy quizá el alumno de más edad tomando ballet clásico en el seminario". (José Sotres Francis).

Hay quienes dicen que danzar es terapia física y emocional; algunos llevan a sus hijos para encauzar su creatividad de forma positiva y destacan valores como la disciplina y la colaboración a través de la danza; otros comentan que la experiencia escénica les cambió la vida o que bailar es una forma de felicidad...

Así que ojalá, como diría Sabina, "que el fin del mundo nos pille bailando".

adriana.neneka@gmail.com

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