Economía revuelta, ganancia de especuladores

Sábado, 18 Octubre, 2008

¡Que no le digan que no le cuenten que la luna es de queso! Ya nos volvieron a saquear y punto. Es más, lo continúan haciendo y si nadie hace algo al respecto, 1994 se quedará chiquito.

Los gobiernos de Fox y Calderón tuvieron los mayores ingresos petroleros de la historia; entradas record de divisas; estabilidad económica, política y social; entorno internacional favorable; y el apoyo de los empresarios, las iglesias y los medios. Con todo a su favor fueron incapaces de cambiar el rostro del país, impulsar el desarrollo, abatir el desempleo y elevar los ingresos de los trabajadores. Si en condiciones favorables desplomaron todos los indicadores de desarrollo: crecimiento, pobreza, empleo, seguridad, competitividad, rendimiento escolar, salud, transparencia, etc. ¿Que se podía en condiciones de crisis?

Cuando ya en el horizonte se veía crecer el maremoto, el gobierno se cansó de decir que no había de que preocuparse, que la economía mexicana estaba más fuerte que nunca y con un blindaje a prueba de crisis.

Cuando empezaron los chapuzones, dijeron que era una leve salpicada (un catarrito) y ahora que ya comenzó la inundación están hechos bolas. Calderón, haciendo de tripas corazón, abandonó la cerrazón de los dogmas neoliberales y anunció una serie de medidas que su archirrival venía planteando hace años: Otorgar capacidad de gestión a Pemex, quitarle la carga de los Pidiriegas y construir una refinería con recursos propios; ampliar la inversión pública en infraestructura y agilizar su ejercicio; y un programa de apoyo a las micro y medianas empresas.

Pero ese plan anticrisis se ha puesto en riesgo por las acciones del Banco de México y la Secretaría de Hacienda, que están repitiendo la receta de salir a rescatar a los grandes especuladores (disfrazados de empresarios y banqueros) con recursos públicos, como si en ello se jugara la vida del país.

Los países no quiebran, eso ya se sabe, la lana que pierden o dejar de ganar unos, pasa a engordar los bolsillos de otros. Claro que esos unos y otros conforman la élite del poder que ha construido un sistema económico a su imagen y semejanza (ineficiente, corrupto y tramposo) una rueda de la fortuna donde unas veces están arriba y otras abajo. La mayoría de la población no participa de ese divertido juego, solo recibe los escupitajos de los que están arriba, ya sean unos u otros, da igual.

Unilateralmente, es decir por sus… pistolas, el gobierno está usando las reservas monetarias del país (engordadas con el petróleo y las remesas) para aplacar la sed de los especuladores, a sabiendas de que son bebedores insaciables, eso lo hace cómplice de un nuevo atraco a la nación.

Las reservas serán insuficientes para calmar a la bestia especuladora, por ello, ya se anunciaron otros apoyos gubernamentales a los bancos y las grandes empresas, y los agiotistas globalizados del Fondo Monetario Internacional ya abrieron sus ventanillas para completar “el rescate” de los hampones de cuello blanco.

Si Juan pueblo no tiene para pagar la renta, se endeuda con su tarjeta de crédito, compra un auto o una casa que luego no puede pagar porque subieron los intereses o se quedó sin empleo, ni quien le tire un lazo. Igual ocurre con los micro, pequeños y medianos empresarios que no pueden pagar la nómina o el seguro social. Pero si los especuladores pierden en el casino, el gobierno acude presuroso en su auxilio.

Ese es el fondo de la crisis, el sistema capitalista, exacerbado por la globalización y la ausencia de frenos y contrapesos, cayó en manos del capital financiero y se convirtió en una maraña legaloide que permite y facilita la apropiación de la riqueza que produce el conjunto de la sociedad, por unos cuantos vivales.

Esta economía ficción que produce ricos pero no riqueza, tronó. Así lo reconocen especialistas y políticos del tamaño de Barak Obama. El plan de Calderón parecía ir en ese sentido, pero donde manda capitán el marinero vale gorro, como lo demuestran las medidas posteriores… y las que faltan mi niño.

El Fobaproa nos despelucó el 20% del PIB en beneficio de los banqueros que, en lugar de ir al bote, vendieron los bancos al extranjero sin siquiera pagar impuestos. Esa descomunal deuda la seguimos pagando y, por lo que se ve, nos quieren repetir la dosis pero aumentada.

Los especuladores que se apañan la riqueza nacional pero “no cometen ningún delito”, sacan el espantajo de que una terrible recesión se abatirá sobre el país y nos llevara patas de cabra sino se les abren las arcas nacionales, los changos viejos no aprenden maromas nuevas.

O los dejamos que nos vean la oreja otra vez, o nos decidimos a construir un camino propio, con nuestras riquezas naturales, nuestros recursos humanos y nuestra experiencia histórica.

La crisis apenas se anuncia, sus alcances y consecuencias son impredecibles, esta amenaza es la gran oportunidad para romper con los paradigmas neoliberales y mandar al diablo las instituciones usureras y su cauda de especuladores.

Ultima llamada para los azules que prometieron el cambio para el bien común, como dijo el profeta de Mississippi, It`s now or never.

Juvenal_glz_g@yahoo.com.mx