Concierto

Andrés Calamaro sí pudo vivir de amor

Anoche casi tres mil tapatíos ovacionaron al cantautor argentino, en la primera fecha de su gira por México. Hoy volverá a pisar el escenario del Teatro Diana. ¿Fuiste al concierto? cuéntanos.

Guadalajara.- Porque sí, porque sí, porque sí!”, corearon anoche casi tres mil gargantas, en un escena que se antojaba un sueño para muchos: Andrés Calamaro cantando en el escenario del teatro Diana “Sin documentos”, uno de los clásicos de su época con los Rodríguez, en el primer concierto de su gira por México, la primera en su carrera de casi treinta años.

Anoche, Calamaro debió sentirse como su adorado Maradona, cuando luego de calzarse la playera de la selección mexicana —que alguien del público le obsequió—, se paró al centro del escenario, extendió los brazos y todos sus seguidores tapatíos lo alabaron a grito abierto. La emoción bien cabía en el Tres de Marzo, en el Azteca incluso. “¡Oe oe oe oeee Andrés!” retumbó en el teatro apenas pasaron los primeros cinco minutos de la hora marcada para el inicio del directo. Y la ovación se repitió a lo largo de las más de dos horas del recorrido que el Salmón ofreció, en que los tapatíos corearon todo, desde “5 minutos más”, hasta “Canal 69”.

Apareció vestido de oscuridad, con sus infaltables aviadores, y flanqueado por sus músicos Julián Kanavsky (guitarra eléctrica), Geny Galo (guitarra eléctrica), Diego García (guitarra eléctrica), Candy Avelló (bajo), Tito Dávila (teclados), José Bruno (batería). “El salmón”, el himno de batalla desde que Calamaro publicó su monstruoso proyecto de cincos discos con ese nombre, inició el viaje. Luego siguió con canciones de aquí y allá. Se movía por el escenario como animal en acecho, se inclinaba, jugaba con el micrófono, saludaba a sus fanáticos. No escatimó en sonrisas y emociones, evidentemente conquistado por las gargantas que corearon las 30 canciones que ofreció. “¡Gracias Guadalajara por ser un público caliente, intenso, que entiende de música!”, les expresó.

“Tuyo siempre”, “Mi gin tonic”, y “Carnaval de Brasil”, precedieron el primer saludo hacía los tapatíos: “Muy buenas noches hombres y mujeres de Guadalajara. Muchas gracias”. Luego siguió con canciones de aquí y allá, melodías que regularmente toca en sus presentaciones en vivo, como la energética y filosa “Alta suciedad” y “Quién asó la manteca”, con el agregado de dos tangos “Jugar con fuego” y “Los mareados”. Hubo también guiños a Bob Marley, Joaquín Sabina y hasta José Alfredo Jiménez, cuando luego de regresar del primer y único encore interpretó “El último trago”. Calamaro bebió mate, abrazó a una chica que se escurrió hasta el escenario, se calzó además una remera de la selección argentina, besó el escudo de la selección nacional, y anunció que aunque ya casi de cincuenta años: “voy a seguir cantando”. Al final todos sonrientes, todos extasiados. Un concierto para la historia.

Texto:Karla Bañuelos Sáenz. Fotos: Giorgio Viera