El hombre más feliz del mundo
(segunda parte)
Domingo, 5 Octubre, 2008

La semana pasada publiqué la primera parte de la entrevista con el monje budista francés Matthieu Ricard, llamado por muchos “el hombre más feliz del mundo” (según varios estudios científicos que se han realizado en su cerebro). En esa parte hablamos de la felicidad y cómo mantenerla. Hoy, como dije, publico la segunda parte de la entrevista. (Pueden leer la primera parte en: http://www.milenio.com/node/86676)
FTV: ¿Cómo podemos hallar la felicidad en nosotros, en nuestra vida cotidiana en medio de la violencia que vive México?
MR: Bien, como dice el Dalai Lama frecuentemente, no puede haber un desarme externo sin un desarme interno. No puede existir paz externa sin paz interna, no tiene sentido. Así como la paz es mucho más que la ausencia de guerra, la no violencia no es la ausencia de violencia. La no violencia deriva de la compasión, del amor. Significa el estar preocupados y ser compasivos por otros; desearles el bien, la felicidad, la liberación del sufrimiento. Eso es la no violencia.
Muchos creen erróneamente que la no violencia tiene que ver con la pasividad, el no intervenir, no hacer nada cuando algo malo sucede. Por el contrario, eso es violencia, porque estás permitiendo que suceda, y esto crea más violencia. La no violencia es el ir a la raíz de la no violencia y extraer cada una de las causas del sufrimiento.
Así como la violencia es una elección, la no violencia es la elección de no responder al odio con odio. Eso es la no violencia. La no violencia empieza con entender la importancia de cultivar el altruismo, que es algo para lo que tenemos un gran potencial. Todos. Aún el peor de los criminales. Él puede sentir afecto y altruismo por su hijo, pareja o sus padres. Hasta un psicópata puede ser entrenado para sentir altruismo.
Tenemos el potencial para ser altruistas; está ahí, sin embargo frecuentemente está enterrado debajo de nuestras emociones negativas. El hecho de que exista significa que puede resurgir, ser cultivado y crecer. Estar en presente en vez de enterrado en algún rincón de nuestra mente, lo que sucede cuando comprendemos la belleza y los beneficios del altruismo y la compasión, ya que son situaciones donde todos salen ganando, mientras que con el egoísmo y la violencia todos salen perdiendo. Haces tu vida miserable y le amargas la vida a los demás. Todos pierden.
Nadie que actúe desde un sentimiento de odio que puede ser feliz. A la larga, quien actúa así, estará atormentado, a pesar de que momentáneamente sea feliz porque ha tenido éxito en su venganza, ha fracasado. Es un regocijo enfermo y efímero del que nunca podrá obtener una felicidad duradera.
Por consiguiente, cultivar primordialmente el altruismo es la más positiva de todas las emociones positivas. Es lo que genera en el cerebro la actividad más poderosa en las áreas relacionadas con las emociones positivas y por supuesto es la mejor forma de relacionarnos con los demás, ya que nos relacionamos de manera benevolente. Es una situación de ganar-ganar.
Por el contrario, el odio es el estado interno más doloroso y la forma más lamentable de relacionarnos con los demás. Por eso debemos romper el círculo del odio. No debemos responder al odio con odio jamás. Como dijo Gandhi: “Ojo por ojo y diente por diente dejará a la humanidad ciega y chimuela”. No es el camino. Si entendemos que el perdón no significa el olvidar las culpas de los demás, ni minimizar lo que nos hicieron ya que la ley de causa y efecto está funcionando. Ocasionar un daño es profundamente equivocado y es necesario hacer algo para neutralizarlo. Debemos comprender que perdonar significa no odiar en la misma forma que hemos sido odiados. Perdonar es abandonar la idea de venganza. Repito. El perdón no significa minimizar la ofensa, las consecuencias están ahí, pero decides no odiar. Eso es el perdón.
La manera más rápida para llegar a una sociedad más armoniosa es que todos empiecen a considerar el valor del altruismo, para sí mismos y para la sociedad. Comprender cómo lastiman a todos el odio, violencia, abandono, avaricia y arrogancia. De la misma forma, darse cuenta que la paz interna, el amor, bondad compasión que te hacen feliz y hacen felices a los demás. ¡No seamos ingenuos! Tan sólo es cuestión de ver el riesgo y el beneficio.
Jamás invertirías tu dinero en un negocio sabiendo que lo perderás. Sería estúpido. Es necesario vivir la vida de la misma manera. ¿Quién quiere sufrir voluntariamente? Todos deseamos la felicidad, pero estamos tan confundidos, que pensamos que haciendo sufrir a otros podremos obtener algo de felicidad.
El egoísmo, es un mal negocio, jamás ha funcionado. Tiene que prevalecer el sentido común y hacer un esfuerzo para cambiar nuestra manera de pensar. No tiene nada de particular. ¡Nos esforzamos tanto para cambiar tantas cosas! Nos esforzamos en cambiar el mundo, nuestra situación económica, nuestra fuerza física, en aprender matemáticas. ¿Por qué no adiestrar nuestras mentes para ser más altruistas? ¿Por qué dedicar nuestro tiempo en aprender a andar en bicicleta o en cualquier otra cosa en vez de adiéstranos en altruismo que nos proporciona un mayor beneficio?
El altruismo requiere entrenamiento mental, pero nuestra mente puede ser entrenada para ello, como para cualquier otra cosa. Entrenaremos nuestra mente para el altruismo, eso es todo. ¡Ahí esta la clave para una sociedad más compasiva!
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