Informe cultura. Parte II
Lunes, 29 Septiembre, 2008
Para el gobierno federal es un logro el incremento en la afluencia a museos, monumentos históricos y zonas arqueológicas. La cifra, según los cálculos oficiales podría llegar a 17 millones de personas hasta agosto de 2008. Por sí mismo el número no dice nada. Sobre todo cuando los museos de calidad se concentran en el Distrito Federal y las zonas arqueológicas son visitadas por razones turísticas más que culturales. A este propósito se presume la publicación de la agenda de turismo cultural 2008. Un instrumento que si bien es interesante, debería también ser masivo para incrementar su impacto.
Se menciona la realización de 378,193 actividades de difusión cultural, a las que asistieron casi 34 millones de personas. Si esto fuera cierto, uno de cada de tres mexicanos tendría que haber ido a alguna de estas actividades. ¿Será?
El INBA se cuelga la medalla por haber realizado más de 14,132 actividades y uno se pregunta ¿y? Son las actividades que producen en conjunto en un solo mes Nueva York, París, Barcelona, Viena y Buenos Aires. El tema es ¿formamos públicos que luego regresarán a escuchar, ver, tocar, o llenamos calendarios a como dé lugar que luego se traduzcan en voluminosas cifras que presumir?
En materia patrimonial se presume la restauración de más de 1,470 metros cuadrados de murales, la mayoría en el Distrito Federal. También que a la fecha se han registrado 137,340 sitios, entre zonas arqueológicas y monumentos históricos.
En fomento a la lectura resaltan las 43.8 millones de consultas realizadas. Si Jalisco y específicamente, la ciudad de Guadalajara, que presume de ser la ciudad más importante del país, fuera el parámetro para medir la calidad de las bibliotecas que integran la red nacional, tenemos qué preocuparnos. No quisiera imaginar cómo son y cómo están las bibliotecas de algún municipio del sureste.
Es de aplaudirse que se mantenga el programa de formación de salas de lectura. Según sus datos, son 6,220 espacios de esta naturaleza que funcionan en el país. Este es un indicador positivo, ya que estos espacios funcionan por medio de voluntarios. Un poco más de seis mil despistados que ahí andan terqueando y contagiando a otros. Habrá que esperar a que la Ley de Fomento a la Lectura y el Libro dé resultados para tener una mejor valoración. Finalmente se muestran avances de los festejos del bicentenario de la Independencia nacional.
Las conclusiones no son halagadoras. Las cifras presentadas no borran la percepción de una política cultural ausente y desplazada de la agenda nacional. Tampoco revierten el centralismo predominante. En materia cultural, como en otras áreas de la gestión pública no se han desmontado las prácticas de antaño, sobre todo en el campo de las becas y estímulos a la creación. El programa cultural calderonista resulta pobre y sus resultados demuestran esa pobreza. El informe presentado no refleja la dimensión de un Estado, parece el de una municipalidad cualquiera. Pero sin temor a equivocarme es de esperarse que las cosas sigan así, con el discurso cultural como cortina de humo de la nula política cultural.
franklozano_dr@yahoo.com.mx


