Nuestros patrióticos insurrectos están ofendidos
Lunes, 8 Septiembre, 2008
Para mí era asunto cerrado cuando Porfirio Muñoz Ledo me dijo a mediados de semana que ni él ni el FAP proponían derrocar a Felipe Calderón, sino “sustituirlo democráticamente”. Pero ayer José Agustín Ortiz Pinchetti, uno de los cerebros y estrategas del lopezobradorismo, vitalizó la teoría de la conspiración, a la que vale dedicarle unas líneas postreras.
Escribió: “En varios periódicos ´nacionales’, en la televisión y en la radio se está ‘sembrando’ la acusación de que intentamos derrocar a Felipe Calderón. Esas denuncias no se sustentan en ningún hecho concreto. Son elaboradas por ‘plumíferos’ inteligentes, bien pagados y colocados en posiciones estratégicas. Cuando las derechas y el gobierno quieren provocar una reacción en la opinión pública coordinan esos ataques”.
¡Oooh!
Como supongo que soy uno de esos “plumíferos”, explico mi papel en el complot. Leí el jueves 21 la entrevista de Porfirio con Georgina Morett, en la que, con todas sus letras y aunque hoy le eche la culpa a nuestra compañera, llama al derrocamiento de Calderón. El domingo 24, Ortiz Pinchetti escribió que lo único que puede conmover a la derecha es una gran crisis, “y esta por desgracia está en curso”.
Relacioné las dos expresiones con la pertinaz arenga de López Obrador para tomar aeropuertos, carreteras, etcétera, y hacer de este septiembre uno verdaderamente “patrio”. Me pareció un asunto de interés periodístico y le dediqué un par de columnas. Algo dije sobre ello en la radio.
Pero ¡oooh!, ahora resulta que alguien me coordinó para que asumiera mi papel en la “prensa alcahueta”. Además de perdonavidas, fulleros, fantasiosos e ineficaces, nuestros insurrectos son jarritos de Tlaquepaque.
Patrióticos insurrectos ofendidos.
gomezleyva@milenio.com


