Le dicen adiós a los ceniceros

Luego de su entrada en vigor a nivel federal el pasado 28 de agosto, más de un comensal se topó con la sorpresa de que no podría echarse el tradicional cigarrillo después de comer

Monterrey, NL.- Aunque se desconoce la cifra, algunos restaurantes y fondas aplicaron con rigor la nueva Ley General para el Control del Tabaco.

La falta de un reglamento al respecto ha provocado grandes dudas entre los involucrados. El empresario restaurantero por ejemplo, duda si debe ó no aplicar la medida, ya que desconoce la metodología a seguir, mientras que son los empleados de los restaurantes y fondas quienes se enfrentan al cliente molesto, al fumador por un lado se muestra renuente a apagar su cigarrillo, y el no fumador que exige al jefe de meseros se aplique la ley.

“Pues la aplicamos desde el día 28 (La Ley General contra el Tabaco) le estamos diciendo a los clientes que ya no se puede fumar, lo que es el área de fumar ya se canceló, si quieren fumar un cigarro, pues debe de ser afuera del restaurante”, comentó Felipe de Jesús Garza, quien se desempeña como Jefe de piso del restaurante Palax, quien añadió que la situación provocó la molestia de algunos comensales fumadores.

“Sí hemos tenido detalles con algunos clientes, de hecho un señor me mostró el periódico ese día (28 de agosto) donde decía que la ley era hasta el otro día, pero nosotros recibimos la indicación”.

Para los comensales no fumadores, la medida es totalmente positiva, ya que a pesar de que los restaurantes contaban con áreas especiales para encender su cigarro, el humo se filtraba a los otros espacios.

“Estamos mucho más a gusto y se nota la diferencia, nosotros asistimos desde hace años a este restaurante. Los que fuman se sientan allá (al otro extremo del local) y antes, como quiera llegaba un poco el humo, ahora no”, comentó Magdalena Arrambide de González, una clienta.

Por otra parte, uno de los comensales que suelen fumar, don Roberto González Garza, consume cigarros desde hace 40 años, pero aún así, ve la medida como positiva.

“No le pasa a uno nada porque deje de fumar una hora, y nos tomamos a gusto el café, es la misma cosa; vas a una oficina, y la hora o dos horas, pues no fumas, sí se me antoja pero me aguanto. Yo tengo el vicio del cigarro”, confiesa.

Los empleados por su parte, aseguran ser los más beneficiados, ya que aun y cuando alguno de ellos es fumador, esta medida evita que sus prendas se impregnen del humo de tabaco, y se respire mejor dentro del local.

Lilly Cavazos.