Definir y definirse
Viernes, 5 Septiembre, 2008
Hace alrededor de dos décadas, la Universidad de Guadalajara entró en una fase de renovación de sus esquemas administrativos y, lo más importante, del horizonte de su compromiso académico y cultural. Los cambios que presentaba el país, envueltos en el contexto mundial, preveían escenarios que había que enfrentar con decisión y prestar atención a los retos cuantitativos y cualitativos. Fue entonces que en el seno de la UdeG se gestó un movimiento en el que se fincaron metas que al presente han llevado a la institución al lugar que hoy tiene en el panorama nacional. Y todo eso ha sido el trabajo de muchos universitarios que han sumado su esfuerzo. No es resultado de unos cuantos.
El sitio alcanzado, no en otro sino en este país al que pertenecemos, se logró con todo y las condiciones de insuficiencias presupuestales en las que la educación superior pública, la investigación científica y la difusión de la cultura, se han desarrollado en México por casi medio siglo. Algo que al parecer se olvidó cuando, sin constancia de propuesta específica, no sólo declarativa, se intentó llevar los intereses de la ambición personal durante los últimos 18 meses.
Cuando se creó la Dirección de Investigación Científica y Superación Académica, idea y visión de Raúl Padilla, los márgenes del impulso a la generación de conocimiento, de la distribución geográfica de las oportunidades de la educación superior, el conocimiento científico, tanto en la Universidad como en el estado, no sólo eran estrechos, sino también estaban entrampados en una estructura organizacional anquilosada, que exigía cambios en la definición de su quehacer sustantivo.
El trabajo así no fue ni ha sido sencillo o falto de obstáculos que superar para quienes (muchos) se sumaron y han asumido en el tiempo el compromiso y contribuido a superar problemas desde diferentes posiciones y posibilidades.
Entre la realidad del pasado y la de hoy, puede constatarse, vive en su constante tarea la Red Universitaria de Jalisco, hay una positiva distancia, tangible, cualitativa, cuantitativa e innegable. Los habitantes de muchos lugares del territorio estatal lo saben y experimentan.
Entre los destacados ejemplos de la FIL, del Centro Cultural Universitario, del Festival Internacional de Cine, de otras muestras que han contribuido a poner a la institución en el mapa mundial, se encuentra además un cuerpo de trabajadores y una vida académica y cultural que se destaca en el panorama nacional y rebasa las fronteras.
La docencia, la investigación y el posgrado de calidad son hoy una línea que define el contexto de la institución. No aparecierion ayer; son resultado de una decisión, de definiciones, de aquel inicio, y de no perder de vista los cambios de la historia sin perder la propia.
Como siempre, no se tiene todo, el sector académico, los investigadores, las estructuras del posgrado de calidad, las condiciones de la ciencia y la tecnología y los dinámicos cambios de la realidad conllevan y merecen constante atención. Vale recordar el pasado para entender el presente, que ahora como entonces nos hace comprender el fondo y definen los hechos y las personas. En procesos así, los individuos que toman lugar y participan en éstos, en sus fines superiores, definen su compromiso y se definen en función del largo itinerario que representa alcanzar metas sociales comunes, y no sólo buscan encontrar en los resquicios de las coyunturas y la retórica oportunista, el medio y la opción mediática del proyecto personal.
dgonzale@cencar.udg.mx


