Creacionismo y Sarah Palin

Jueves, 4 Septiembre, 2008

La compañera de fórmula de John McCain, Sarah Palin, ha sido puesta bajo la lupa por mil detalles y ha salido en general airosa. Pero a la hora de ver cómo considera a la ciencia, sus declaraciones registradas me hicieron levantar la ceja.

Y es que la candidata a vicepresidenta de Estados Unidos es, al menos personalmente, defensora de que la educación incluya junto a la teoría evolutiva las viejas y mañosas ideas del creacionismo.

El Anchorage Daily News reportó que la gobernadora de Alaska fue interrogada en 2006 en un debate televisivo: ¿qué debe enseñarse, evolución o creacionismo? Su respuesta fue: “Enseñarlos ambos. Ya sabe, no tener miedo a la información. El debate sano es tan importante, y es tan valioso en nuestras escuelas. Yo propongo enseñarlos ambos”.

Por si acaso se piensa que la citaron fuera de contexto, en todavía otra entrevista (ahora con el Daily News), Palin dijo que en las aulas de Alaska debía permitirse la discusión de perspectivas alternas sobre el origen de la vida.

“No creo que deba haber una prohibición contra el debate si éste se produce en clase. No tiene que ser parte del curriculum”, dijo.

Como parte de su misma campaña a la gubernatura de Alaska, Palin dijo que si la elegían no trataría de incluir en los programas escolares tales cuestiones, y que no buscaría defensores del creacionismo entre los posibles miembros de la Junta Estatal de Educación. Y lo cumplió.

Lo que me parece preocupante es otra declaración suya pronunciada en el mismo contexto: “Está bien que los chicos sepan que hay teorías allá afuera. Ellos ganan información con sólo estar en una discusión”.

En sentido totalmente estricto, casi todas sus palabras son correctas. El debate sano es importante y valioso en el proceso educativo. Es crucial que no se prohíba el derecho a debatir en las aulas. Y por supuesto los niños deben saber que existen teorías y que muchas de ellas se contraponen.

Pero enseñar creacionismo en las aulas no agregaría un debate sano a la educación. Y poner al creacionismo (una agenda religiosa disfrazada de enseñanza equilibrada) en el mismo nivel que la teoría de la evolución, una de las ideas centrales de la historia de la humanidad, simplemente no conviene.

Hay teorías en disputa y hay que discutirlas, pero el creacionismo no es, ni de lejos, algo que merezca tiempo en las aulas.

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