La marcha atrás en el derrocamiento de Calderón

Jueves, 4 Septiembre, 2008

Catorce días después de que Porfirio Muñoz Ledo dijera en MILENIO: “Se tiene que acabar con el gobierno de Calderón y tiene que surgir un gobierno interino (…) lo urgente es la suspensión constitucional del mandato de Calderón, si no el país se hunde”; una semana después de que el tema se convirtiera en debate; y un día después de que el presidente Calderón y el del PRD, Guadalupe Acosta, descalificaran sin titubeos esas palabras, habla Porfirio. Aclara, subiendo la voz:

- Oye, qué ignorante es Felipe, que estudió derecho en una buena escuela, la Libre de Derecho. Nadie ha hablado de insurrección, ni de sublevación. Estamos hablando, que me perdone Felipe, de mecanismos constitucionales para suspender el mandato.

- Lo dijiste en MILENIO, Porfirio, el 21 de agosto. ¿Te lo leo?

- Los reporteros y reporteras a los que estimo mucho, compactan. De lo que estoy hablando es de una solución constitucional al drama del país. La entrevista está compactada y descontextualizada. Por eso, que te quede claro que no estoy proponiendo un derrocamiento que implicaría una subversión en México, popular o militar. Cualquiera de las dos cosas es impensable, imposible e indeseable para el país. Lo que estoy pidiendo es que México se comporte como cualquier democracia moderna.

- ¿Podrías repetirlo?

- ¡No derrocamiento! ¡Sustitución constitucional de Felipe Calderón, por ilegítimo e incompetente!

Una precisión, 14 días después. Sería bueno que López Obrador hiciera un ejercicio similar y definiera, como lo acaba de hacer Porfirio, qué es lo que está diciendo, advirtiendo en caso de que PRI y PAN aprueben la reforma de Pemex.

Si es que le interesa la claridad, claro. Claro.

gomezleyva@milenio.com