¿Todos unidos contra Calderón?
Jueves, 4 Septiembre, 2008
Como García Márquez, también sufro como perro cuando leo la prensa. Sobre todo cuando hay borregos que triunfan como este que triunfó. Es increíble que la gente esté dispuesta a creer en cualquier cosa con tal de que sea inverosímil.
Como nadie creyó que había un compló para secuestrar a Peña Nieto (digo, qué grupo de plagiarios hubiera soportado al góber grasoso cantando como Rod Stewart aquello de “Do you think I’ m sexy?”), ahora nos anuncian que el PRD y El Peje tienen pensado organizarle su desembarco en Bahía de Cochinos a Calderón. O sea, si los perredistas, que son pocos pero sectarios, no se pueden poner de acuerdo para contar los votos de una dudosísima contienda electoral, no me los imagino en su cuartel general organizándose estratégicamente para sacar a Jelipillo de Los Pinos.
Aunque reconozco que sería muy divertido ver a los escasamente atléticos miembros de la resistencia civil pacífica encapuchados a la subcomanche Marcos, no me los imagino tratándose de meter a la brava a Palacio Nacional. Además, qué clase de organización con propósitos golpistas iba a tomarse la molestia de andarle avisando al mal gobierno que en cualquier momento emprenderán una lucha armada como dictan los cánones de la Revolución permanente. O sea, ya se vio que esa estrategia jelipista de avisarle al narco enemigo cómo, por dónde y cuándo les van a mandar a la soldadesca como que no funciona.
Una cosa es que el camarada Porfirio Muñoz Ledo clame por la sustitución de Calderón (algo que no sé por qué espanta tanto, si lo mismo han comenzado a pedir los que votaron por él) y otra que este gran prócer quiera ser el Che Guevara en versión bon vivant. Bueno, cómo estará la histeria colectiva que hasta los Chuchos llaman irresponsable a Muñoz Ledo. Obvio, ni modo que detengan su chuchinero metrosexualizante para rendirle homenaje a Lucio Cabañas.
Se me ocurre que el borrego del derrocamiento de Calderón lo propagó el propio Jelipillo. Y sería lógico, algo tenía que hacer para contrarrestar los vendavales críticos que le cayeron encima por el horripitufante estado en que se encuentra la patria, sólo comparable con la caída en picada que vive el América. Además, el tema le daría la oportunidad distraer la agenda pública de temas escabrosos como inseguridad, el desempleo, el terrorismo fiscal y la naturaleza freak de su avidez energética. Ni modo de seguirle echando la culpa a la crisis económica internacional, la desaceleración yanqui y al desastre olímpico mexicano en China.
No te preocupes Marín, yo te invito a comer.
jairo.calixto@milenio.com


