Byrne & Eno, segunda parte
Miércoles, 27 Agosto, 2008
La primera vez que David Byrne y Brian Eno trabajaron juntos fue exactamente 30 años atrás. El joven Byrne, con apenas 26 de edad, comandaba a los Talking Heads, la banda neoyorquina cabeza del movimiento new wave. Eno, el músico londinense de entonces 29 años, comenzaba su trayecto en solitario, luego de integrar Roxy Music de 1971 a 1973. También le interesaba la producción, y uno de sus primeras contribuciones en ese rubro fue justamente More songs about buildings and foot (1978), la segunda placa de las Cabezas Parlantes. La alianza continuó en los dos siguientes discos del cuarteto gabacho: el regular Fear of music (1979) y el genial Remain in light (1980), su obra culminante. Eno y Byrne, en aquellos tres años, se daban sus escapadas para hacer canciones, que al final le dieron forma al álbum My life in the bush of ghosts (1981). En aquel momento, el disco cautivó a los oídos necesitados de experimentos sonoros. Eran pocos los roqueros que se metían con la electrónica y mucho menos con tradiciones musicales de Asia o África, y el álbum de la dupla se caracterizaba por eso. Su repercusión comercial fue mínima, pero el aplauso de los expertos, y hasta de sus colegas más famosos, fue unánime.
Con frecuencia se les preguntaba si volverían a ser mancuerna, y los dos siempre consideraban la posibilidad, hasta que en diciembre de 2007 Byrne confirmó que ya escribía el segundo capítulo musical al lado de Eno. “Estamos haciendo canciones como Dios manda”, declaró a la BBC Radio. Byrne partió de una serie de composiciones instrumentales que Eno hizo durante el año pasado, y vía correo electrónico le enviaba los avances, sobre todo sus incorporaciones vocales. Así fue construyéndose Everything that happens will happen today, el álbum que la semana anterior fue puesto a la venta, únicamente en versión descargable, disponible en www.davidbyrne.com.
“No es una continuación de My life…”, fue lo primero que advirtió Brian Eno. “Más que otra cosa quisimos elaborar la música que nos gusta. No hay mucho más que eso”, dijo el inglés. Y en efecto. El disco no ofrece mayor experimentación que la inclusión de góspel en algunas sus canciones. Las once listadas transitan en los caminos reposados del folk, sin olvidar las clásicas atmósferas marca Eno. No es el “disco maduro” en el que dos figurones tratan de esquivar su decadencia. Para nada. Aún es evidente su entusiasmo al momento hacer canciones. El compacto saldrá a la venta el 30 noviembre, pero es recomendable no esperar más. Por nueve dólares, bájelo completito.
rubenrodriguezmaciel@yahoo.com.mx


