La renuncia

Miércoles, 27 Agosto, 2008

La Universidad de Guadalajara vive un auténtico cisma con la ruptura del rector general Carlos Briseño Torres con su antiguo mentor Raúl Padilla López.

En medio de esta batahola, no pude evitar recordar mi paso efímero por la casa de estudios y mi encuentro con ambos personajes.

Fue un tiempo extraño en una institución cuyas principales oficinas las alberga un edificio de doce pisos que tiene vida propia.

En ese lugar, convergen personas confrontadas que se saludan cordialmente mientras emplean la red de Internet para hacerse pedazos.

El lenguaje es único. Si se dice arriba, es abajo; si te dicen blanco, probablemente sea negro y si te dicen bienvenido, es una forma de comenzar a despedirte.

Asumí la Dirección de Información de la Universidad de Guadalajara y pronto me di cuenta que en el edificio literalmente las paredes hablaban a través de “Radio Pasillo”.

Pero, sobre todo, supe que en la universidad podía haber muchos maestros y hasta doctores pero solamente tenía un “licenciado”.

Las historias de Raúl Padilla López corrían en voz baja. Que si fulanito es gente de él, que si fulanita está en el puesto por él, etcétera. Era una especie de privilegio ser considerado de su círculo de amistades.

Durante los 14 meses que pasé en la universidad solamente hablé una vez con él.

Fue en uno de sus cuarteles en el World Trade Center a donde acudí para entrevistarlo por los diez años de la red universitaria.

Estaba de buen humor. Me recibió cordialmente y mientras preparaban las cámaras de televisión, me contó el chiste de un gangoso al que imitó bastante bien… ya me lo sabía pero me tuve que reír.

Carlos Briseño me citó por la tarde en la secretaría general. Me recibió como era su costumbre dos horas después.

Fue un encuentro de apenas tres minutos. Pasé a su despacho donde atendía un correo electrónico y me dijo: Tocayo, necesito que me presentes tu renuncia. Con fecha del lunes por favor. Y fue todo.

Por estos días, convertido ahora en rector general de la Universidad de Guadalajara, Carlos Briseño ha comenzado a solicitar la renuncia a varios funcionarios afines a Raúl Padilla —lo que ha dejado de ser por lo que veo un privilegio—.

Curiosamente recordé con esto tres episodios: cuando me pidió la renuncia, el chiste del gangoso y, sobre todo, la ocasión que me hablaron molestos de la Secretaría General por una nota que salió en Radio Universidad donde golpeaban al “licenciado”.

martinezmcarlos@hotmail.com