Olimpiadas y maestros
Miércoles, 20 Agosto, 2008
El talento es una cualidad darwiniana. Para hallar talentos sobresalientes, hay que buscarlos en una población amplia. Hay personas con escaso, mediano o gran talento: el truco es seleccionar a estos últimos. Así logran China o Estados Unidos tener tantas medallas en estas Olimpiadas: hacen bien su trabajo de selección darwiniana.
Pero un momento: ¿por qué México, con más de 100 millones de habitantes, cuenta con tan escasos talentos olímpicos? Es cierto que Estados Unidos y China tienen poblaciones, respectivamente, tres y trece veces mayores, pero en proporción nuestra cantidad de medallas es raquítica…
Respuesta: la selección darwiniana es importante, pero no basta. Además de seleccionar a los mejores (lo cual, en realidad, México no hace: no cuenta, como China, con un sistema que detecte atletas con potencial olímpico desde la primaria), hay que proporcionarles una preparación de alto nivel y un ambiente propicio. Al talento natural hay que cultivarlo, formarlo. Educarlo. Como en tantos temas, la educación es central.
Me duele escuchar las amargas quejas contra la mediocridad general de los deportistas mexicanos, pero comprendo sus causas. Y comprendo también que mientras no se tomen decisiones drásticas, la cosa no cambiará.
En cambio, me duele, pero no comprendo, las quejas que se han suscitado frente a los resultados del examen para otorgar plazas a los maestros. Cierto, los resultados fueron desalentadores (67% de reprobados, y profesores con promedio bajo o reprobatorio recibirán una plaza…). Pero hay que tomar en cuenta que por primera vez se está aplicando un verdadero sistema de selección que permite distinguir a los mejores.
Será difícil al principio, y tendremos que comenzar con los “menos peores”. Pero si el sistema no se corrompe —si no está ya corrompido desde su inicio— y si logra tener una continuidad transexenal, en unos años podríamos revertir la catástrofe educativa causada por décadas de descuido y falta de apoyo a la formación de maestros en todo el país.
La educación de calidad es la base necesaria para resolver la mayoría de los problemas nacionales. El desprecio a la profesión de maestro (no olvidemos tampoco sus sueldos miserables) es un boleto para el desastre. Vale la pena el esfuerzo por apoyar a los mejores talentos para educar a nuestros jóvenes. Ojalá lo mismo se hiciera por nuestros deportistas.
mbonfil@servidor.unam.mx


