De obispo a presidente

Miércoles, 20 Agosto, 2008

El sábado pasado, un día después de que el ex obispo Fernando Lugo rindió protesta como presidente de Uruguay, el teólogo brasileño Leonardo Boff se refirió en su columna semanal al nuevo mandatario: “Es un hombre que sabe escuchar y abrazar lo que viene de abajo, fruto de la experiencia de muchas generaciones. Es un honor para la Iglesia y para la propia Teología de la Liberación ofrecer un cuadro de esta densidad política y ética para servir a un pueblo que tanto ha sufrido históricamente y que merece un destino mejor, integrado en las nuevas democracias del Continente”.

Antes, apuntó que al ex obispo le marcaron su vida los cinco años que trabajó en Ecuador con comunidades indígenas “bajo la inspiración del obispo de Riobamba, Leonidas Proaño, famoso por su pastoral indigenista de cuño claramente liberador, pues se proponía gestar una Iglesia de rostro indígena en su forma de rezar, de pensar y de vivir la fe”.

De regreso a Paraguay, y nombrado obispo, Lugo “se insertó profundamente en los medios pobres y en la cultura guaraní (habla con fluidez el guaraní). Esta práctica pastoral le hizo entender el acierto de las intuiciones y del método de la Teología de Liberación que había aprendido con el obispo Proaño: partir del universo de los pobres, darles vez y voz, asumir sus causas, participar de sus dificultades y alegrías, colaborando para que sean sujetos de su liberación, constructores de otro tipo de sociedad y de otro modelo de Iglesia, fundado en redes de comunidades de base.

“Insertado en los medios populares, sintió en la piel la urgencia de cambios políticos para su país. No habiendo líderes significativos capaces de romper la dictadura del Partido Colorado y de combatir la corrupción instalada en todas las instancias del poder, entendió que él podría prestar ese servicio a su pueblo. Liturgia, en el sentido antiguo de la Iglesia, más que un conjunto de ritos y celebraciones era entendida como servicio al pueblo en el sentido del bien común. Esa liturgia fue asumida por el obispo Lugo. Coordinó la formación de la Alianza Patriótica para el cambio, apoyada por el Partido Radical Auténtico y por un abanico de partidos más pequeños que lo llevaron a la presidencia del país”.

Al tomar posesión de la presidencia de una nación sumida en la corrupción que fue gobernada 61 años por el derechista Partido Colorado, con 35 años de dictadura militar, Fernando Lugo hizo referencia al propio Boff y al peruano Gustavo Gutiérrez Merino, destacados representantes de la Teología de la Liberación.

“Al mismo de optar por el ejercicio pastoral, opté preferentemente por aquellos que la historia había arrojado en los marginales escenarios de la exclusión y la miseria. Cuando encontré la palabra de Boff y de Gutiérrez, entre otros, percibí claramente que era esa la Iglesia destinada a nutrir de esperanza activa a seres hermanos y humanos sumidos en el discurso opresor de tantas dictaduras que marcaron la historia de nuestra Patria Americana. Por eso estuve allí, por ellos estoy aquí y por esto mismo este laico eternamente agradecido con su Madre Iglesia permanecerá aferrado a su fe solidaria hasta el fin de su humilde historia”.

Con la llegada a la presidencia de Uruguay de un ex obispo con esa visión política, religiosa y humana, la teología de la liberación sigue vigente y retoma nuevos caminos en el servicio a los pobres.

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