¿De quién es la marcha?
Miércoles, 20 Agosto, 2008
Cuando se falla no importa que sea por poco, se falla. Florestán
El caso de Fernando Martí se convirtió en un reactivo entre la sociedad que se acordó del ejercicio de un derecho que no le gusta y que ha dejado en exclusiva a la izquierda: la calle.
En 2004, esa misma sociedad se organizó en la mayor protesta civil que se recuerde en México para denunciar la inseguridad.
Aquello fue tomado por el entonces jefe de Gobierno, Andrés Manuel López Obrador, como parte del complot de la derecha en su contra, tachando a los manifestantes como pirruris, negándose a escucharlos y condenando su derecho a manifestarse.
Pasada la marcha, y ante lo tumultuario de la convocatoria, trató de suavizar, que no de corregir, pero no hubo modo de que aceptara que era una expresión legítima de la sociedad harta de la inseguridad. Incluso organizó un grupo a modo en el que colocó a la cabeza a un rico desarrollador inmobiliario, Fernando Schutz, que luego le serviría de recolector de dinero para su campaña presidencial.
Aquella marcha inundó el Paseo de la Reforma hasta el Zócalo. Pero luego todo siguió igual, tanto que hoy, a cuatro años de distancia, y por el impulso del caso Martí, la sociedad quiere regresar a la calle, lo que ha sido capitalizado por un grupo de personas, a las que nadie les ha dado la representatividad, y que dan la impresión de estar más preocupados por la escenografía: que sea de noche -lo que es un error, hay que hacerla de día-, en silencio y con velas para iluminar México, que por el fondo: la inseguridad y el emplazamiento a las autoridades.
Quienes se han colocado de buena fe al frente de su organización deberían repensar y afinar, consensuar estrategia, objetivos y logística de la marcha, pues la gravedad del problema rebasa por mucho sus expectativas y, en algunos casos, ciertos protagonismos.
Todavía es tiempo de que sumen a todos, porque la demanda es todos.
Retales
1. REINVENTÁNDOSE.- El PRI se reúne en Aguascalientes en su asamblea para anunciar su cambio de piel. Ahora será socialdemócrata, denominación que no tendrá impacto alguno ni entre los priistas ni entre los votantes. El PRI seguirá siendo eso, el PRI, aunque se vista de seda;
2. NO QUE NO.- Lo que no había hecho Marcelo Ebrard lo hizo ya: sentarse con un secretario del gabinete de un presidente que dice desconocer, el mismo secretario Genaro García Luna, al que la víspera Andrés Manuel López Obrador había exigido su renuncia por incompetente y otros calificativos; y
3. Y QUIÉN ES ÉL.- Una de las posiciones clave que se están jugando en este momento es la del secretario del Consejo Nacional de Seguridad Pública, un nombramiento directo del presidente de la República. Es más, lo deberían presentar en la sesión de mañana en Palacio Nacional, por lo que hoy podría conocerse el nombre.
Nos vemos mañana, pero en privado.
lopezdoriga@milenio.com


