¡Tachidización! ¡Compayetización!

Martes, 19 Agosto, 2008

Cuando supe que ese símbolo del pensamiento posmoderno pero ultramontano que es el semanario católico, Desde la fe, publicó un rosario de recomendaciones sumamente lógicas y plausibles para que las mujeres eviten agresiones sexuales (No usar ropa provocativa, cuidar miradas y gestos, no quedarse solas con un hombre, no permitir familiaridades de amigos o parientes, no admitir pláticas o chistes picantes, buscar ayuda cuando haya sospecha de una mala intención, que se vistan más decentemente), pensé que se podían aplicar en otros campos de la vida. Si se siguieran estos sencillos pero cívicos y morales instructivos en el PRD, Los Pinos, la PGR, el Comité Olímpico Mexicano, la SEP, Pemex, la televisión mexicana o la Femexfut, con toda seguridad no sólo se evitarían las agresiones sexuales sino también mejorarían las relaciones obrero-patronales, no habrían tantos maestros burros, se ganarían medallas en las Olimpiadas, se harían papeles decorosos en los Mundiales, no habría tanta impunidad y los secuestradores serían apañados para que las masas enardecidas los sometan a los rigores de un linchamiento lento y doloroso.

Los chistes picantes, las minifaldas, la convivencia entre los sexos y la indecencia no sólo exponen al peligro a las mujeres, sino también dieron al traste con las transmisiones olímpicas por Tv Azteca y Televisa, que se han compayetizado y tachidizado. Incluso estoy pensando que estas desviaciones horrorosas de las que nos advierten Desde la fe a través de la misma lógica admirable y heroica con la que hoy combaten hermanadas la PGR y la CNDH la despenalización del aborto que ha convertido en Sodoma y Gomorra al DF, son culpables de todos los males de patria. Incluso de que la Sedesol se ufanara de haber impedido con sus magníficos y humanitarios programas la generación de 6 millones de nuevos pobres, mientras la CNC (para quienes les carcomía la duda, sí, todavía existe la jurásica central campesina del PRI) responde que eso no es veldá, que en realidad hay 8 millones de nuevos parientes pobres del amor. O sea. Ya es suficientemente doloroso que nos hayan timado con las esperanzas en el medallero pekinés (la burocracia deportiva es rápida para prometer pero lerda para cumplir), como para que todavía nos birlen frente a nuestras narices una cantidad importante de pobres con la misma facilidad con la que nos llevaron al baile con los excedentes petroleros.

Chale.

jairo.calixto@milenio.com