Mi pene no necesita del correo spam

Domingo, 17 Agosto, 2008

La pregunta era fantástica: “¿Quieres agrandar tus penes?”. Como sólo tengo uno, le di poca importancia al correo electrónico que me envió Erick Daugherty. No conozco al remitente, ni quisiera hacerlo; con imaginarme que el tal Daugherty aspira a pulpo sexual pierdo toda esperanza en la cordura.

Otros me han escrito para ofrecerme Viagra, Cialix, Xanax; un supuesto video porno de Hillary Clinton; los versos de Paris Hilton; el supuesto accidente mortal de Ricky Martin. ¿Quién quiere ver a Hillary Clinton haciendo cosas que sólo competen a las carnes de una señora de 60 años? ¿Quién quiere escuchar a la Paris, cuando verla es lo único que vale la pena? Si por las noticias se sabe que Ricky Martin no está muerto, ¿qué contiene el videíto en oferta? Misterios.

Sobre los medicamentos, espero no necesitarlos nunca: circulo por el barrio del Santuario y es escalofriante la mafia que se reúne en esa zona de la ciudad para ofrecer medicinas. ¿Serán iguales los mafiosos que las comercializan por correo electrónico? Supongo que son peores. La hierba que ofrece Erick Daugherty promete por lo menos tres pulgadas extras —no especifica en cuál—, ayuda a controlar la eyaculación precoz y, por supuesto, está “aprobado y recomendado” por doctores. Como todos los productos mágicos ansiosos de transformar nuestras vidas. Y nuestros cuerpos.

No me molesta el spam, he aprendido a manejarlo: pongo controles en mis cuentas de correo electrónico, no doy clic en correos cuyo remitente no me es confiable y jamás doy veracidad a las cosas que ofrecen. ¿Hillary, desnuda? De ser cierto, sería un anzuelo excepcional para debatir sobre la vida íntima y la esfera pública de las personas.

El spam es uno de los males de Internet. Todo sería perfecto sin la existencia de virus informáticos, charlatanes y hackers de pacotilla buscando boicotear la computadora de gente que ni conocen. Pero el hubiera no existe. Manteniendo un mínimo de responsabilidad y seguridad, no es difícil lidiar con el correo no deseado. Basta con no ponerle atención, porque es un hecho que seguirá existiendo por más códigos de seguridad que se inventen los proveedores de correo electrónico.

jsoto@milenio.com