Los cambios de Calderón
Viernes, 8 Agosto, 2008
Y qué, Nicandra, ¿ahora tendré que dar el Noticiero también de espaldas? Florestán
Desde los días en que era presidente electo y conformaba su gabinete, Felipe Calderón decía que toda la alineación sería de entrada por salida. Y a diferencia de Vicente Fox, advertía a cada uno de los elegidos que ninguno tenía contrato a seis años, que el gabinete era de transición.
Tenía clara la debilidad de su antecesor, en ese sentido como en otros, quien decía a los elegidos que su cargo les duraría los seis años de su gobierno, lo que, además de falso, fue un error, pues todos comenzaron a operar por la libre con sus incapacidades, limitaciones, ambiciones y frivolidades, factores reflejo de su jefe.
En ese escenario, Fox montó una estructura paraguas de papel con una serie de efímeros coordinadores por encima de los secretarios, y que fracasó en toda la línea.
Ese equipo fue conocido como el Gabinete Montessori, otro error pues en ese sistema educativo, al final, los niños recogen el tiradero, Éstos no y cada quién hizo, además, lo que le dio la gana ante la indiferencia de Fox.
Al único que apretó fue a su breve secretario de Energía, Felipe Calderón, a quien para proteger la candidatura de Santiago Creel, que era la suya, lo orilló públicamente a renunciar al cargo, lo que al final le abrió el camino a la candidatura del PAN y a la Presidencia.
Ya Presidente, como ocurre cada seis y los bisoños se lo tragan porque creen que eso es para siempre, Calderón, en más de una ocasión les recordó el carácter eventual de su trabajo, sujeto a funcionalidad, resultados y lealtades.
El primer ajuste fue para hacerse de un control que no tenía, el de su partido. Sacó a Germán Martínez de la secretaría de la Contraloría para llevarlo a la presidencia del PAN.
Después colocó a una pieza clave para él en Desarrollo Social, Ernesto Cordero, en reemplazo de Beatriz Zavala, que volvió a su escaño en el Senado
La designación más estruendosa fue la de Juan Camilo Mouriño como secretario de Gobernación, un relevo muy anunciado, en sustitución de Francisco Ramírez Acuña, quien nunca tuvo el control del cargo ni de la situación, que estaba en manos del mismo Mouriño desde su poderosa Oficina de la Presidencia que, disminuida, pues se llevó lo importante a Bucareli, quedó a cargo de Gerardo Ruiz Mateos, desde ayer titular de Economía por Eduardo Sojo, que se cayó para arriba al ser propuesto, como pago de marcha, para director del INEGI.
Calderón, pues, les ha cumplido lo que decía en cuanto al carácter eventual de sus cargos, lo que le ha permitido colocar a tres de sus más cercanos en posiciones de gabinete y lanzadera que no tenían al iniciar este gobierno.
Aunque en ello haya desmantelado dos veces su Oficina de la Presidencia, lo que pudiera ser otra estrategia.
Nos vemos el martes, pero en privado.
lopezdoriga@milenio.com


