Revientan narcolaboratorio gigante
Unas 10 toneladas de droga y 8 de efedrina fueron decomisadas. Son tres espacios para la elaboración de narcóticos de diseño; hay cuatro detenidos.
Guadalajara.- El que fue calificado como uno de los laboratorios más grandes de procesamiento de drogas de América Latina, fue descubierto y desmantelado ayer por elementos del Ejército mexicano y de la Dirección de Seguridad Pública del Estado, en un operativo conjunto efectuado en el municipio de Juanacatlán.
Según las primeras pesquisas, se trataría de un laboratorio del cártel de Sinaloa. Sus grandes dimensiones sorprendieron porque este tipo de sitios suelen ser pequeños o muy seccionados, con tal de que no sean descubiertos con facilidad.

El operativo se llevó a cabo la tarde de ayer, a las 18:30 horas, después de que la base de la Policía del Estado recibió una llamada anónima que indicaba que en un predio denominado Rancho Ontiveros se procesaba droga. El terreno está en una zona de difícil acceso, a un kilómetro y medio del fraccionamiento Residencial Pueblo Viejo, en Juanacatlán.

Al llegar, los elementos policiacos arrestaron a cuatro personas armadas. Durante el registro del predio, policías y militares encontraron una finca de poco más de 600 metros cuadrados y, en su interior, seis hornos, 18 pipetas y cuatro decantadores, todos utensilios para la elaboración de metanfetaminas, que son drogas de diseño.
Asimismo, en el anexo del laboratorio, fue encontrada una bodega con aproximadamente cinco toneladas de producto terminado y, además, ocho toneladas de efedrina para elaborar metanfetaminas.
Y todavía a unos 400 metros del laboratorio, los encargados del operativo localizaron otra bodega, con tambos con efedrina y varios vehículos que presuntamente se empleaban para distribuir lo producido. Había, entre otros, una camioneta de tres toneladas llena ya con producto terminado: diez tambos con tonelada y media lista para ser vendida.

También fueron halladas las siguientes armas: un rifle AK 47, una pistola Herstal 5.7 conocida como “matapolicías” y con balas trazadoras, y una calibre 45. Además: 181 tiros de AK-47, 36 para la 5.7, ocho para .357 Magnum, 30 de AR-15 y 25 de nueve milímetros.

A los detenidos se les identificó como: Francisco Javier Luna Silva, de Juanacatlán; Carlos Preciado Ochoa, de Ciudad Guzmán; Jorge Luis Naca Velázquez e Iván Soberanes Bravo, ambos de Guerrero. Este último dijo anoche a Público que al hombre con que trabajaban lo conocían como el Chulo. Lo describió de 1.80 metros de estatura, moreno y de complexión regular, y dijo que era quien cada semana les pagaba y costeaba los insumos del laboratorio.



